UNASUR, una oportunidad regional para la sociedad civil

 

Durante el mes de noviembre se realizará la primera reunión presencial del Foro de Participación Ciudadana de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). El Foro, creado en julio del 2012, cuenta desde agosto del presente año con las directrices de funcionamiento que le permitirá ponerse en marcha, convirtiéndose en el espacio formal de la sociedad civil en el seno de la UNASUR.

Firmado el tratado constitutivo en mayo de 2008 e integrada por doce naciones de América del Sur -Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela- UNASUR es un organismo internacional que tiene como objetivos construir una identidad y ciudadanía suramericanas, al igual que desarrollar un espacio regional integrado.

(haga click en la imagen para desplegarla a tamaño completo)

Para dar una idea de la dimensión en cuanto a población, los países integrantes de UNASUR suman 400 millones de habitantes (68% de la población de América Latina), que dan origen a grandes ciudades como San Pablo (19 millones) y Río de Janeiro (12 millones) en Brasil, el área metropolitana de Buenos Aires (13 millones) en Argentina, la ciudad de Lima (9,5 millones) de Perú y Bogotá (9,1 millones) en Colombia.

César Gamboa, director ejecutivo de la organización Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), una de las entidades sociales impulsoras del Foro, explicó a InContext que “el espacio tiene un aspecto basado en el intercambio técnico con funcionarios y otro de diálogo político con los presidentes suramericanos en lo que respecta a la agenda relacionada con la integración regional”. Pero Gamboa, además de destacar las oportunidades que ofrece contar con este espacio formal dentro de UNASUR, señala que “el mayor riesgo es diseñar una instrumentación adecuada del Foro, pues la sociedad civil, en lugar de ampliar la agenda puede terminar envuelta en un mono diálogo en función de agendas ya establecidas”.

Si bien el Foro de Participación Ciudadana es un espacio consultivo no vinculante –UNASUR no está obligada a aceptar las propuestas que surjan del espacio-, no deja de ser una oportunidad para que la sociedad civil pueda desarrollar sus estrategias de incidencia sobre la agenda regional desde un espacio institucionalizado.

UNASUR es una estructura que opera, además de la instancia máxima que es el Consejo de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno y de la Secretaría General con sede en Ecuador, a través de doce Consejos Sectoriales: Consejo Energético Suramericano, Consejo de Defensa Suramericano, Consejo de Salud Suramericano, Consejo Suramericano de Desarrollo Social, Consejo Suramericano sobre el problema mundial de las drogas, Consejo Suramericano de Economía y Finanzas, Consejo Electoral de Unasur, Consejo Suramericano de Educación, Consejo Suramericano de Cultura, Consejo Suramericano de Ciencia, Tecnología e Innovación, Consejo Suramericano en materia de Seguridad Ciudadana, Justicia y Coordinación de Acciones contra la Delincuencia Organizada Trasnacional y el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento.

Este último consejo, conocido como COSIPLAN, según Gamboa es “el más importante y dinámico, pues en gran medida la integración pasa por el desarrollo de la infraestructura física y de conectividad. El COSIPLAN posee una agenda acumulada de cerca de 400 proyectos de infraestructura, 31 de ellos priorizados, lo que implica una inversión de 30 mil millones de dólares para lo que ha sido tenido en cuenta y un acumulado que trepa a 133.000 millones de dólares si se avanzara con todo lo presentado”. Algunos ejemplos de esa cartera de inversiones que permiten dimensionar el tipo de obras que se realizarán, se están ejecutando o ya concluyeron es el proyectado anillo energético suramericano, que permitirá a Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay ser abastecidos de gas peruano, iniciativa que por diferentes motivos por el momento está frenada. Otra obra es el gasoducto binacional entre Colombia y Venezuela y la extensión del poliducto para permitir a Venezuela exportar petróleo a Lejano Oriente a través de la costa del Pacífico de Colombia. Un emprendimiento ya culminado iniciado bajo la iniciativa IIRSA, fue la construcción de la carretera interoceánica, que fue finalizada en 2010 con un costo de 2.800 millones de dólares, que une Perú con Brasil pasando por Bolivia, otorgándole a Brasil una salida al Pacífico y a Perú salida al Atlántico.

La antigua Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que proponía megaobras para la región y que era seguida con recelo por buena parte de la sociedad civil, se integró al COSIPLAN y aumentó su escala y por ende, la capacidad de impacto ambiental y social de sus emprendimientos. En este sentido, DAR y otras organizaciones señalan como necesaria la elaboración conjunta de una Política de Salvaguardas Sociales y Ambientales para el COSIPLAN, como estándar mínimo y obligatorio para los países miembros de UNASUR y para los bancos financistas de los proyectos de infraestructura.

Los desafíos para la sociedad civil

Las organizaciones de la sociedad civil que deseen sumarse al Foro de Participación Ciudadana, deberán tomar contacto con el punto focal, que es el funcionario que designa cada gobierno para representar a UNASUR, que es quien tiene que crear el espacio en cada país. Si bien la letra chica de la reglamentación aún no está definida, estos espacios son abiertos a las organizaciones, redes y movimientos sociales y se implementará un registro declarativo de sociedad civil para participar en las reuniones con los puntos focales. La asamblea anual del Foro de Participación Ciudadana también será un espacio abierto y cada país definirá su representación formal.

César Gamboa señala que el impacto y la incidencia que logre el Foro de Participación Ciudadana “dependerá en gran medida del acceso a la información que garanticen y de la transparencia con que se manejen en cada uno de los consejos, además de la capacidad técnica que se tenga desde las organizaciones para participar activamente en la elaboración de los planes”.

Para Gamboa, “la sociedad deberá asumir el desafío de incidir y aportar a cinco aspectos fundamentales que terminarán definiendo el modelo de desarrollo: 1) el tipo de integración depende mucho del rol que quiera desempeñar Brasil y de cómo sean canalizados los intereses brasileños, 2) la capacidad de implementar acciones preventivas para evitar y mitigar los impactos sociales y ambientales, 3) el tipo de integración al que se apueste: simétrica o asimétrica, 4) la posición y el rol que se asuma desde la sociedad civil (ciudadanía, movimiento sociales, organizaciones no gubernamentales), 5) el modelo de gobierno en cuanto a la toma de decisiones debería garantizar la participación y la gobernanza regional, más allá del modelo de desarrollo e integración”.

En pocos días, el Foro de Participación Ciudadana, esa especie de UNASUR de la sociedad civil, comenzará a dar sus primeros pasos en el camino de la incidencia a escala regional.

Para más información, escribir a: incontext@avina.net

Envío N° 14

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

Fuentes

Aviso legal: El contenido de este informe no representa la posición institucional de la Fundación Avina sobre los temas abordados. Cuando sea necesario explicitar posiciones institucionales de la Fundación Avina, se las identificará expresamente junto a la fuente correspondiente.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google+