La ruta al tratamiento digno de los migrantes

 

El 18 de diciembre se conmemoró el Día Internacional del Migrante, de acuerdo a la proclamación de la Asamblea General de las Naciones Unidas en octubre del 2000. Esta conmemoración tiene como objetivo la difusión de información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes. Según la ONU, el número estimado de personas viviendo en países distintos al propio se incrementó de 175 millones en el 2000 a 232 millones en el 2013. De estos, uno de cada diez migrantes tiene 15 años de edad o menos. Otra cifra que llama poderosamente la atención está relacionada al movimiento financiero generado por la migración a nivel mundial: el total de remesas alcanzó los USD 401.000 millones en el 2012.

A pesar de que la migración hoy está distribuida a través de un número mayor de países que diez años atrás, Estados Unidos continúa siendo el principal receptor de inmigrantes de países de América Latina y son muchos los que permanecen en ese país de forma ilegal. Se calcula que hay 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Esta ola de migración hacia el norte es causada principalmente por la búsqueda de fuentes de trabajo o mejores condiciones salariales, escape de conflictos armados o del narcotráfico, desastres naturales, búsqueda de asilo político o reunificación familiar.

La escala de los movimientos de migración ha convertido a la reforma migratoria en un tema central de la política estadounidense a partir de septiembre del 2001. Los ataques terroristas a las torres gemelas demostraron la vulnerabilidad interna de este país. Como resultado, la inmigración ha sido vinculada al terrorismo y a los asuntos de seguridad nacional bajo la sombrilla del Homeland Security Department (Departamento de Seguridad Interior). Fuentes dedicadas a la investigación del tema indican que “el gobierno destina más fondos a la aplicación de las leyes inmigratorias que a todas las demás actividades de cumplimiento de la ley juntas”. En el 2012 se invirtieron cerca de USD 18.000 millones en el control de la inmigración. Otros expertos señalan que más de la mitad de todos los procesos a nivel federal están relacionados con infracciones a las leyes de inmigración. El Homeland Security Department lleva adelante más casos en los tribunales que todos los organismos de aplicación de la ley del Departamento de Justicia juntos, incluyendo al FBI, la DEA y otros. Esto ha significado un gasto para el Estado superior a los USD 14.000 millones.

Aun cuando el Presidente Obama ganó las elecciones de noviembre del 2012 en gran medida gracias a que obtuvo el 71% del voto latino esperanzado con la promesa electoral de una reforma migratoria, su administración ha sido dura en la aplicación de las leyes de inmigración. El gobierno de Obama ha deportado, solo en su primer periodo, a más personas que cualquier otro presidente en la historia de Estados Unidos. Un estudio realizado por la Universidad de California calcula que entre 1892 y 1997 se deportaron a un total de 2,1 millones de inmigrantes indocumentados. Se estima que la actual administración igualará este número para el año 2014, luego de tan solo 6 años de gestión.

Las deportaciones masivas tienen un terrible impacto en las familias afectadas. En ciertas instancias, el padre, la madre o ambos son deportados y los niños quedan a cargo de algún familiar. En otras, los niños quedan a cargo del sistema de guarda y son asignados a familias substitutas. Lamentablemente el proceso para recuperar la patria potestad del niño o niña es tan largo y complejo que puede ocurrir que el plazo venza y queden en situación de adopción. Se calcula que aproximadamente 5.100 niños viven actualmente en centros de acogida o con familias substitutas. Si bien no se conocen cifras exactas, se estima en miles los casos donde los niños quedan apartados de sus padres para siempre. En otros casos, los niños que quedan a cargo de algún familiar son enviados a reencontrarse con sus padres en el país de origen de este, y están obligados a adaptarse a un país y una cultura que no necesariamente es la propia. Entre julio del 2010 y septiembre de 2012, 204.810 padres indocumentados fueron deportados y los niños afectados tuvieron un rendimiento escolar más bajo.

En el 2007 aproximadamente 3 de cada 5 niños latinos que residían en EEUU vivían en familias donde por lo menos uno de los padres era emigrante. El número de niños latinos en Estados Unidos se aproxima a los 16 millones, donde 9 de cada 10 son ciudadanos (Datos del US Census Bureau). Sin embargo, muchos de estos pertenecen a familias de estatus mixto, donde algunos miembros son indocumentados y otros no. De los 5,5 millones de niños con padres indocumentados, el Migration Policy Institute afirma que solo un millón y medio son indocumentados. Muchos niños latinos viven en situación de pobreza debido al estatus migratorio de sus padres ya que se les dificulta el acceso a servicios de salud y educación y también son excluidos de los programas gubernamentales de asistencia. Como si formar parte de una familia emigrante no fuera lo suficientemente difícil, la incertidumbre que causa a los niños la posibilidad de que sus padres sean deportados resulta en un estrés inmenso.

Frente a estos datos, impulsar una reforma migratoria integral basada en una nueva perspectiva del fenómeno migratorio, que descriminalice la inmigración, que contemple abrir un camino para la obtención de la ciudadanía para indocumentados que carecen de antecedentes criminales, que reestructure el sistema de inmigración legal, proteja los derechos humanos y laborales de todos migrantes y sus hijos, haga posible la reunificación familiar y agilice los trámites para conseguirla.

Para más información, escribir a: incontext@avina.net

Envío N° 20

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Fuentes

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