Índice de Seguridad de la Tierra: los límites planetarios son la frontera del desarrollo

 

En el presente, los límites planetarios se hacen cada vez más evidentes. Ya no es posible explotar los recursos renovables (y mucho menos los no-renovables) sin considerar cuidadosamente las consecuencias a mediano y largo plazo. El avance de la frontera agrícola sobre el bosque amazónico -por citar un caso- disminuye la capacidad de éste para regular el clima, favoreciendo el incremento de las sequias e inundaciones, que a su vez afectan la productividad agrícola. Se trata de un claro ejemplo de nuestra limitada capacidad de previsión. Ouroboros, la serpiente mitológica que devora su propia cola en un ciclo infinito podría ser una buena representación de nuestra miopía como especie, si no fuera porque en nuestro caso la cabeza traga más rápido de lo que la cola se extiende. Por lo visto Ouroboros es más previsora.

A medida que nos acercamos a los límites planetarios los efectos del uso ineficiente de los recursos se hacen evidentes más rápidamente. La industria pesquera sabe que si hoy recoge más de cierta cantidad de peces de ciertas especies, mañana deberá desplazarse mucho más lejos para encontrar una cantidad similar (suponiendo que los encuentre); la industria agrícola entiende que la sobreexplotación de los suelos los empobrece al punto de dejarlos inútiles para futuras cosechas. Son consecuencias directas. No se trata de conciencia ambiental sino de supervivencia.

El desafío de sobrevivir en un mundo con recursos limitados se torna más complicado si tomamos en cuenta nuestro nivel de inter-dependencia. Las naciones dependen unas de otras para mantener su estilo de vida y cultura. El planeta es un sistema interconectado, por lo tanto, las transgresiones a los límites producidas en un país, impactan a miles de kilómetros de sus fronteras. Los límites planetarios son las fronteras de las naciones y del desarrollo.

Para muestra, un botón: La severa sequía que se produjo en Rusia durante el verano boreal de 2010 redujo la producción bruta de cereales en 17%, disparando los precios del mercado. El trigo, por ejemplo, incrementó su precio 80% en menos de un año. Para evitar la hambruna, el gobierno ruso impuso regulaciones a la exportación, lo cual contribuyó a la especulación en los mercados internacionales. Egipto -un país altamente dependiente de la importación de cereales y otros productos agrícolas de Rusia- se vio forzado a comprar más de 600 mil toneladas de trigo de otros países a precios mucho más altos. Para finales de 2011 se estima que el precio de los alimentos se había incrementado 70% en relación a 2008, justo en un país donde en promedio el 40% de los ingresos mensuales se destinan a gastos de alimentación (en Brasil esta cifra ronda el 17%, y en China el 20%). La severa inflación de la economía egipcia, junto con el alto nivel de desempleo juvenil y los reclamos hacía la legitimidad del gobierno dispararon las revueltas populares de 2011 que escalaron hasta deponer al presidente Hosni Mubarak, luego de 30 años de mandato. El proverbial aleteo de la mariposa en Rusia no generó un huracán en el Caribe, pero sí derrocó un gobierno en Egipto.

El Earth Security Index (*)

Que los recursos sean limitados no solo implica que su abuso atenta contra su utilidad futura. Muchas veces se producen situaciones donde la sobreutilización o la utilización ineficiente de un recurso resulta en menoscabo de otro recurso igualmente limitado. La minería ineficiente, por ejemplo, no solo agota más rápidamente el recurso minero sino que además contamina las fuentes naturales de agua subterránea produciendo dos escaseces de una sola vez.

Sin duda necesitamos tanto del agua como de la minería (practicada responsablemente). Son dos necesidades que convergen sobre un recurso común: el subsuelo. Estas convergencias o “puntos de embotellamiento” se producen cuando los recursos disponibles son insuficientes para satisfacer las demandas de todos los sectores implicados. En nuestro mundo inter-dependiente y limitado los puntos de embotellamiento aparecerán con mayor frecuencia cada vez. Hoy más que nunca tener presentes los límites planetarios (propios y ajenos) y actuar en consecuencia para no alcanzarlos es una medida de supervivencia. Esta es la premisa que da forma al Earth Security Index (el Indice de Seguridad de la Tierra), una iniciativa que busca analizar y exponer de manera integral las complejas relaciones entre los recursos limitados; entre recursos cuya carencia pondría en riesgo la seguridad de las naciones. Es un insumo para administrar la finitud de los recursos naturales.

El Earth Security Index (ESI) es una herramienta para entender a cada nación como un sistema de recursos interconectados sobre los cuales ejercemos una determinada presión. Presenta visualmente las ocho áreas que considera críticas para la seguridad de los países: suelo, población, macroeconomía, energía, agua, alimentación, cultivos y clima. Cada una de estas áreas se compone de dos o más dimensiones hasta completar un total de 24. Los riesgos quedan patentes en aquellas dimensiones donde el valor es superior al 50%. En el ESI, más es peor.

Earth Security Index en Latinoamérica

El reporte 2014 del Earth Security Index contiene los perfiles de riesgos a la seguridad de 17 naciones, aunque se prevé incrementar este número en las próximas ediciones. De los 17 países, 4 corresponden a Sudamérica: Argentina, Bolivia, Brasil y Perú.

A continuación presentamos sus perfiles:

Argentina, tercer productor a nivel mundial de soja y proveedor clave de otros granos para varios países, ha aumentado durante los últimos 20 años la presión sobre sus suelos, tanto por la erosión que causa el cultivo intensivo, como por la deforestación que provoca la extensión de la frontera agrícola. A estos desafíos se suman: a) la creciente dependencia de la importación de energía (en particular el gas), y b) la inflación, cuya cifra oficial es cuestionada tanto a nivel nacional como internacional.

Bolivia también ejerce una fuerte presión sobre el recurso suelo. La deforestación con fines agroganaderos, producto del desarrollo económico de la última década, está exponiendo el país a los extremos climatológicos que suelen acompañar a estos procesos. El caso de Bolivia es complejo pues los gobiernos locales y regionales no cuentan con suficiente capacidad para responder a tiempo y en forma a los desastres naturales, como inundaciones, deslaves o sequias. Otros riesgos importantes para la seguridad nacional de Bolivia son la escasez de fuentes de energía (más allá del gas), la dependencia de la importación de cereales para el consumo humano y las divisiones sociales cada vez más pronunciadas.

Con una economía floreciente y cada vez más pujante, basada en la industrialización del país y en la exportación de materias primas, Brasil parece haber resuelto gran parte de sus riesgos de seguridad nacional. No obstante, el crecimiento está pasando su factura al medioambiente y, a partir de allí, al desarrollo económico: la deforestación (principalmente en las zonas del bosque amazónico, del bosque atlántico del alto Paraná y del Pantanal) no solo degrada la calidad de los suelos sino que afecta a los ciclos climáticos. En un país donde el 80% de la energía se genera a partir de plantas hidroeléctricas, las inundaciones y sequias son malas noticias. Si el Brasil no disminuye o incluso detiene completamente la deforestación corre el riesgo de ver afectada seriamente su capacidad energética. Brasil presenta además una alta dependencia de la importación de otras fuentes de energía, como los derivados del petróleo, el carbón y la turba.

El talón de Aquiles de Perú es, sin dudas, su alta dependencia de la importación de alimentos, originada por la falta de terrenos cultivables (solo el 3% de territorio peruano es apto para el cultivo). Hasta ahora, este riesgo no ha generado ninguna crisis, pues Perú se encuentra rodeado de vecinos productores de alimentos y su poderosa industria minera (una de las principales a nivel mundial) le permite generar los ingresos necesarios para equiparar las importaciones en la balanza de pagos. Sin embargo, la minería conlleva efectos negativos sobre los bosques, el suelo y las fuentes de agua. Como en otras naciones ya mencionadas, el principal ecosistema afectado por estos efectos es el bioma amazónico. La destrucción de este bosque a su vez se relaciona con el incremento de la variabilidad climática que está afectando seriamente a la ya de por si débil producción agrícola de este país.

No cabe duda que una herramienta como el Earth Security Index puede ofrecer una visión interesante y novedosa sobre los riesgos y oportunidades que presenta el contexto nacional y permitir a los tomadores de decisión y públicos interesados (gobiernos, empresarios, sociedad civil, comunidad internacional) tener una idea acabada de cómo se presentará el futuro. Este tipo de información podría servir, por ejemplo, a los gobiernos para establecer los criterios y recomendaciones a tener en cuenta a la hora de seleccionar posibles socios para emprendimientos de desarrollo económico que incidirán sobre los recursos limitados. A este respecto, Alejandro Litovsky, autor del ESI y actual director ejecutivo de la organización Earth Security Initiative , indica que ”Las crisis de recursos ya son evidentes en muchas partes del mundo y la falta de estabilidad inhibe la inversión privada. Este Índice muestra por qué las inversiones más sostenibles deben ser priorizadas para la seguridad nacional de los países.”

(*): Earth Security Index: Indice de Seguridad de la Tierra. El reporte actualmente solo está disponible en inglés.

Para más información, escribir a: incontext@avina.net

Envío N° 23

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Fuentes

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