Saber Social: Conocimiento para la incidencia

 

La sociedad civil es un conjunto de personas y organizaciones con diferentes intereses y necesidades, pero cuyos sentidos pueden converger en un determinado momento. El movimiento de los ciudadanos españoles indignados -por ejemplo- nació en 2011 sin bandera político-partidaria, social, cultural o religiosa. Se trataba de simples ciudadanos y asociaciones de ciudadanos expresando su indignación ante un sistema político y económico que los dejaba de lado.

La sociedad civil es entonces un flujo de sentidos que puede organizarse para lograr incidencia. Sin embargo, para ello es necesario que se cuente con los tres componentes que definen a toda organización:

Una vez que las personas se organizaron en base a estos tres pilares, solo resta elaborar su sentido existencial a partir de los siguientes cuatro elementos:

En síntesis, si una organización social logra que la combinación de sus elementos organizacionales se conviertan en bienes públicos para construir un sentido colectivo, entonces la visión será un relato que construya conciencia, la misión será una causa que valide el rol social, los valores serán un proyecto ético que garantice dignidad humana y el saber social será la capacidad de crear comprensiones.

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El saber social no es natural, es una entelequia. Es decir, es construido por el ser humano; es un producto cultural.

Por ser un producto, es necesario que una sociedad sepa producirlo, acumularlo, reproducirlo y distribuirlo, ya que como cualquier producto se puede deteriorar, perder, transformar y hacer crecer.

La autonomía y la capacidad de una sociedad está relacionada, en gran parte, con la comprensión que tenga esa sociedad de su propio saber y con la capacidad que tenga para crear condiciones estables para:

De cómo una organización social administre, gestione y lidere el saber social dependerá su capacidad de crear, visibilizar y propagar comprensiones colectivas.

¿Cómo construir Saber Social?

El siguiente cuadro resume las cuatro formas de construir Saber Social planteándolo en los dos escenarios que deben articularse: el escenario del saber cultural y el del saber académico. El saber cultural se produce a través de la interacción con los otros, en el trabajo, en la vida cotidiana; a través de la observación y en largos períodos de tiempo. Estos saberes se acumulan en la memoria de los mayores, en las tradiciones familiares y sociales, en las leyendas, creencias, ritos, mitos, monumentos e instrumentos.

Se entiende por saber académico el que se produce a través de metodologías internacionalmente reconocidas, llamadas “métodos científicos”. Los métodos (observación, reflexión, ensayo y error, experimentación, simulación) son estrategias y herramientas que el ser humano ha ido creando para comprender, de forma más o menos sistemática, la realidad y poder actuar sobre y con ella para solucionar los problemas de supervivencia, convivencia, producción y de sentido de la vida.

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Saber Social con foco en movilización para el impacto

Para que una movilización ocurra deben solucionarse tres problemas básicos y hacia ello se orienta la producción de Saber Social:

Un imaginario válidamente propuesto es, al mismo tiempo, una fuente de hipótesis que provee de criterios para la actuación y la selección de acciones. Esto lo diferencia de un simple slogan o de una campaña publicitaria, aunque en términos de difusión se requieran estos elementos comunicativos.

Muchas propuestas de cambio fracasan porque les proponen a los actores acciones y decisiones que están fuera de sus campos específicos de actuación y decisión. Por esto, una movilización debe proveer de comprensiones (conceptos y definiciones) adecuadas para que el re-editor sepa cómo se deben entender los fenómenos que se quieren transformar. Debe indicar las decisiones y actuaciones que están al alcance de los re-editores en su campo de trabajo y las explicaciones de cómo y por qué contribuyen al propósito buscado.
El cambio sistemático y orientado se construye sobre la cotidianidad de los involucrados en el proceso.

La movilización participada, a nivel macro, no necesita que las personas estén físicamente juntas o se conozcan. Lo que se requiere es conocer y compartir el significado y la interpretación, es decir, poder tener certeza colectiva. Si cada uno de los actores involucrados en un propósito tiene la certeza de que muchas otras personas están haciendo lo mismo que él y buscando lo mismo, el proceso se ha colectivizado. La comunicación masiva es fundamental en los procesos de colectivización. La colectivización requiere convocatoria.

La convocatoria a un imaginario social es el primer paso hacia la creación de un interés colectivo; hacia la creación de certezas compartidas. Por ser toda movilización una convocatoria de voluntades, la comunicación que le es propia debe ser de la misma naturaleza. Este es un aspecto fundamental. La convocatoria debe surgir de la naturaleza y forma del imaginario y de los propósitos que propone la comunicación. Por dirigirse a re-editores sociales legítimos, la comunicación intencional es una comunicación pública (que conviene a todos). Es una comunicación que carece de instrumentos de coacción y se fundamenta en el compromiso autónomo del re-editor. Por eso es democrática y por eso la movilización participada requiere de un modelo de comunicación.

Queda claro entonces que el Saber Social es clave para generar las condiciones de factibilidad para que la sociedad civil pueda participar en democracia e incidir en la toma de decisiones más allá del voto.

Fuentes

 

 Envio No. 60

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