InContext 70: De los ODM a los ODS

 

En la ciudad de Nueva York, y como seguimiento a la Declaración del Milenio, adoptada en el año 2000, la Organización de Naciones Unidas (ONU) formuló y aprobó los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) con el fin de atender los desafíos más urgentes que enfrentaba el mundo en cuanto a la satisfacción de necesidades básicas, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que participara de un proceso coordinado de desarrollo con metas a obtener en el 2015, utilizando como línea de base las estadísticas del año 1990.

Quince años después el último reporte de avance de los ODM revela que los esfuerzos para alcanzar los ocho objetivos establecidos en la Declaración del Milenio produjeron los mejores resultados en disminución de la pobreza de todos los tiempos. Los 189 estados que componen la ONU han demostrado tener la capacidad y voluntad para articular sus iniciativas de desarrollo más allá de sus diferencias culturales y políticas. Sin embargo, el esfuerzo ha sido insuficiente. Los muchos avances no han significado el cumplimiento de todas las metas, y tras 15 años de trabajo hemos aprendido mucho acerca de la complejidad e interconexión de las problemáticas que nos afectan globalmente, y dichos aprendizajes necesitan ser incorporados a los futuros procesos de planificación.

Cumpliéndose 15 años de aquella Cumbre, la ONU se reunió nuevamente en Nueva York para aprobar y lanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una serie nueva y universal de objetivos, metas, e indicadores que se espera que implementen los Estados miembro, para alinear los próximos 15 años de políticas gubernamentales con la agenda de desarrollo más amplia y ambiciosa jamás acordada a nivel global. Los ODS fueron desarrollados a través de un periodo de consulta extensivo e inclusivo con todos los sectores involucrados, de más de tres años.

Desde Rio +20 (2012) la ONU ha convocado decenas de foros virtuales y presenciales para la discusión y concertación de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por su parte, la comunidad global empresarial ha jugado un rol fundamental dentro del proceso de creación de estos objetivos, liderada por la International Chamber of Commerce (ICC).

Esta construcción desde la diversidad -tanto territorial como conceptual- ha significado un enfoque mucho más amplio y a la vez integral de las metas de desarrollo propuestas. El nuevo juego de objetivos contempla temáticas hasta ahora no previstas y convoca como actores principales a quienes hasta el momento eran considerados parte del público o del escenario.

El Impacto de los Objetivos del Milenio

Para establecer la línea de base de los ODS es necesario situarse en el estado actual y los resultados generales de los ODM. Para ello proponemos la lectura del reporte “América Latina y el Caribe: una mirada al futuro desde los Objetivos de Desarrollo del Milenio: informe regional de monitoreo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en América Latina y el Caribe, 2015” recientemente lanzado por CEPAL.

Atendiendo a que el mentado informe es considerablemente extenso y rico en datos (y que los ODM no son el objetivo de este artículo) nos concentraremos solamente es comentar los principales avances y estancamientos de nuestra región.

POBEXT

Avances destacados:

Estancamientos y Retrocesos de la Región:

MEDAM

Los resultados positivos representan un gran paso hacia adelante que no se contrarresta por el escaso éxito que se ha logrado en otras metas. Pero nos demuestra que la complejidad del desafío obliga a aceptar su complejidad para poder encararlo de manera integral y sistémica.

De los Objetivos del Milenio (ODM) a los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS)

Los ODM no estuvieron exentos de crítica antes y durante su vigencia. Fueron duramente cuestionados por haber sido diseñados desde los países más desarrollados con foco en las necesidades de los países en vías de desarrollo, pero sin tomar en consideración sus opiniones, y sin incluir metas -como las relacionadas al combate del Cambio Climático- orientadas a resolver las problemáticas surgidas de un desarrollo económico que no respeta los límites planetarios.

Los ODM proveyeron –a comienzos del milenio- un marco de referencia para enfrentar los desafíos sociales más urgentes del mundo, enfocándose prioritariamente en cubrir las necesidades humanas más básicas. La agenda post 2015 (representada por los ODS) además de continuar los esfuerzos por eliminar la pobreza tendrá que lidiar con otros desafíos buscando impulsar cambios sistémicos a nivel global, como el desarrollo de un nuevo modelo económico sustentable, generación de empleo, reducción de la desigualdad e innovación con sentido para el uso más eficiente y consciente de los recursos naturales.

Los ODM también fueron cuestionados por tener un limitado efecto sobre algunas problemáticas debido a que fueron mal planteadas como parte de las metas. Temas como género y desigualdad fueron contemplados desde perspectivas excesivamente simples que -como en el caso de la equidad de género- hicieron que el alcance las metas propuestas no significara una resolución de la problemática.

Otra crítica fue la poca preponderancia que se otorgó a la sociedad civil y el empresariado como actores para apoyar en el alcance de las metas. Indudablemente el foco de los ODM estuvo puesto en las políticas públicas de los Estados, relegando a los demás actores a papeles de apoyo y sinergia. Esto, sin embargo, no impidió que en muchos países los sectores distintos al gobierno tuvieran mucho que ver con el alcance de las metas. Muchos de los avances alcanzados se pueden atribuir -al menos en parte- al trabajo coordinado de la ciudadanía activa y a las prácticas de responsabilidad social de un sector empresarial cada vez más comprometido con la sostenibilidad a largo plazo.

No tenemos duda de que la responsabilidad para impulsar los cambios sistémicos necesarios debe ser compartida por los tres sectores de la sociedad. El sector privado –por su fuerza económica y de innovación- deberá asumir un papel relevante, teniendo una oportunidad ideal para colocar parte de sus activos a disposición de articulaciones y acciones que favorezcan el cumplimiento de los ODS. Ir más allá de la filantropía e integrar la perspectiva del desarrollo sostenible en las propias actividades y en la estrategia de acción y posicionamiento ya no será una cuestión de marketing sino la garantía de supervivencia de la empresa en el futuro.

El sector privado debe convertirse en el principal protagonista en el marco de los ODS para instalar una nueva economía basada en una responsabilidad ética y apegada a los derechos humanos. De esta manera despejará una de las grandes críticas que se le formulan a los ODS: haber abierto la puerta al sector privado sin que existan mecanismos claros de rendición de cuentas y monitoreo para evaluar su aporte concreto.

Del mismo modo, la sociedad civil –en su rol de legitimador social y promotor de la innovación política- tiene un papel incuestionable en la agenda post 2015, velando para que el cumplimiento de las metas se produzca desde la plena vigencia de los derechos humanos, y haciendo de contralor del proceso para que las problemáticas combatidas por los ODS no desaparezcan a expensas de la aparición de nuevos y más complejos problemas.

Fundación Avina alinea sus impactos a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de ONU

Desde 1994, cuando la Fundación Avina vinculó su misión al desarrollo sostenible, se vienen impulsando transformaciones que encuadran en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por Naciones Unidas.

A lo largo de más de 20 años, Fundación Avina y cinco mil aliados han logrado transformaciones en mejorar la calidad de vida de millones de personas en 21 países de Latinoamérica.

Esos impactos alcanzados promoviendo procesos colaborativos en la región permitieron desarrollar las siguientes capacidades: capilaridad basada en la presencia territorial en casi toda América Latina, lo que permite aplicar los objetivos y metas en los planos nacionales, estaduales y locales; innovación en la promoción de procesos colaborativos que reúnen estrategias innovadoras en lo social, en lo tecnológico y en la economía; y articulación de los diversos referentes y protagonistas de los ámbitos público y privado para que juntos agreguen valor a la sostenibilidad de América Latina, tal cual aspira ONU al definir los 17 ODS.

Alinear el impacto de la Fundación Avina a los ODS permitirá enriquecer los procesos de implementación de las metas desde las siguientes iniciativas:

Estamos convencidos de que en Latinoamérica la participación de la Fundación Avina puede ayudar a convertir a los ODS en una plataforma regional de alcance global de colaboración que promueva sinergias y mejoras en los indicadores socio-ambientales, disminuyendo las brechas de equidad y aumentando las oportunidades para las generaciones actuales y futuras.

ODS Características

Fuentes

http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

http://consultarse.org/2015/08/19/a-un-mes-del-lanzamiento-de-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-icc/

http://elpais.com/especiales/2015/planeta-futuro/objetivos-desarrollo-sostenible/

http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/mdgs/

http://data.worldbank.org/mdgs/percentage-of-countries-by-gmr-2013-progress-status

http://es.wikipedia.org/wiki/Objetivos_de_Desarrollo_del_Milenio

http://www.cepal.org/es/publicaciones/38923-america-latina-y-el-caribe-una-mirada-al-futuro-desde-los-objetivos-de

http://www.cepal.org/es/comunicados/se-estanca-la-reduccion-de-la-pobreza-y-la-indigencia-en-la-mayoria-de-los-paises-de

Envío Nro.  70

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Aviso legal: El contenido de este informe no representa la posición institucional de la Fundación Avina sobre los temas abordados. Cuando sea necesario explicitar posiciones institucionales de la Fundación Avina, se las identificará expresamente junto a la fuente correspondiente.

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