InContext 72: LIBERA, la red social antimafia más importante del mundo

 

Entre 1992 y 1993 la mafia asesinó a los jueces que impulsaban la mayor investigación antimafia de la historia italiana, conocida como Manipulite. Esto generó una masiva protesta social, similar a las ahora difundidas manifestaciones de “Los indignados”, iniciada por una ciudadana que colgó una sábana blanca de la ventana de su casa como forma de expresar que no era parte de la mafia. A las pocas horas, todo Palermo se tiñó de blanco.

 

Red LIBERA

Frente al visible y generalizado malestar social, Luigi Ciotti, un sacerdote con extensa trayectoria en la agenda social, se preguntó qué se podía hacer desde la sociedad civil. La primera idea fue formar una organización, pero ya había muchas y el problema era que el poder de la mafia se infiltraba en esas estructuras, por lo que propuso formar una red. Así, Ciotti comenzó un recorrido de tres años por toda Italia visitando a cada organización explicando la idea de conformar un espacio colectivo para darle escala a la lucha contra la mafia desde la sociedad civil. Esa peregrinación, muchas veces a punto de convertirse en vía crucis, culminó en 1995 con la formación de la Red LIBERA, asociaciones, nombres y números contra la mafia.

El espacio fundado en Roma, integrado en su mayoría por organizaciones sociales vinculadas a la iglesia y otras impulsoras de ideales de izquierda, se planteó como primera acción un objetivo bien concreto que fue impulsar la ley que regulara la confiscación de los bienes de la mafia. Fue una idea simple pero eficaz.

Alcanzado el objetivo y sancionada la norma, la estrategia pasó a ser la lucha de la sociedad civil contra la mafia en base a memoria, formación (prevención) e incidencia en políticas públicas. Lo que no quiere hacer el Estado tiene que ser un motivo para despertar a la sociedad para presionar a que lo haga.

Pero aquel impulso de los ’90 que llevó a la sociedad a manifestarse masivamente contra el delito se fue diluyendo y en la actualidad no hay presión social sobre la mafia en las dimensiones necesarias para terminar con el estado de mafiosidad instalado.

El tráfico de drogas (heroína, cocaína, cannabis, marihuana, éxtasis) es la primera entrada de la facturación de las bandas criminales. Según el informe sobre drogas a nivel mundial, realizado por Naciones Unidas en 2007, este mercado criminal cuenta con más de 230 millones de consumidores en todo el mundo. Europa representa el segundo mercado de drogas global después de América del Norte.

Para reingresar los millones de dólares producto de actividades mafiosas y del delito organizado a la economía formal, se crean sofisticadas técnicas conocidas en Italia como reciclaje -generalmente definido como lavado de dinero- que es el nombre introducido en el Código Penal italiano ya en 1978 para describir el proceso mediante el cual la riqueza ilícita (dinero, bienes y valores) se oculta, lava y luego reinvierte en circuitos de la economia legal.

La trata de seres humanos, a pesar de la promulgación de leyes y convenios internacionales, plasmada en el tráfico de personas y otras formas de esclavitud relacionados con ésta, no solo nunca desaparecieron de la historia, sino que se ampliaron a todos los continentes. Las víctimas sometidas al tráfico de seres humanos son migrantes, en particular mujeres y niños que dejan sus países en Asia, África, Latinoamérica y Europa del este en la búsqueda de una mejor expectativa de vida. Estas personas, que generalmente están huyendo de la pobreza, la guerra, la persecución y los regímenes no democráticos, son esclavizadas laboralmente en industrias como la textil o la agricultura o son obligadas a ejercer la prostitución.

Se calcula que hay 1.600 empresas incautadas a la mafia, de las cuales 80 fueron reutilizadas. Más allá de esa cantidad, LIBERA comprendió rápidamente que frente a la escala que cobraba la mafia era fundamental mostrar hechos concretos de que la sociedad civil organizada podía combatirla. De lo contrario, termina por instalarse la idea de que entre honestidad con pobreza y corrupción con beneficios, la gente tolera la corrupción, pues se convence de que la corrupción es la gota de aceite que permite que funcione la máquina y no ve que la corrupción es lo que impide el desarrollo, que la corrupción mata. Por ello, lograda la ley de confiscación de bienes, LIBERA se organizó rápidamente para hacer eficiente su implementación. Interpretaron que la gente quiere ver cómo la lucha contra la mafia recupera bienes para la gente y que la recuperación de esos bienes se torna un beneficio en la lucha contra la mafia.

Podría decirse que LIBERA sentirá que su misión estará cumplida cuando el delito organizado pierda toda su capacidad de acción. En las siguientes páginas, se explica cómo se organiza, trabaja e incide para lograr esa meta la red antimafia de la sociedad civil más importante del mundo.

El texto precedente pertenece a la introducción del documento que lleva el título de esta nota y que describe en casi 50 páginas cómo funciona LIBERA. El documento elaborado por la Fundación Avina luego de visitar durante diez días varias ciudades italianas donde esta red antimafia desarrolla sus actividades, puede leerse completo en INNOVA, la biblioteca de saber social de Avina.

La red que libera

“A tu vida llegó primero el cura. A la mía llegó primero la mafia. La vida de las personas muchas veces está marcada por lo primero que se presenta como oportunidad”. Esta frase hace referencia a dos niños que en distintos lugares y épocas estaban jugando al fútbol. A uno se le acercó un hombre y le pidió que mientras jugaba, estuviera atento y avisara si algún auto se acercaba al camión estacionado a unos metros. Por esa simple tarea, recibió la primera paga de su vida. Al otro, se le acercó un cura y le dijo si podía sumarse a un partido de fútbol. Durante una hora, sintió que jugaba con Dios. Con el tiempo, ninguno de los dos se dedicaría al fútbol. Uno se convertiría en capo de la mafia. El otro, en el cura que cuenta la anécdota.

Se trata de Antonio “Tonio” Dell ‘Olio, quien vive en la ciudad histórica de Asisi y con frecuencia recorre en tren las dos horas y cuarto que lo separan de Roma para hacerse cargo del área internacional, una de las secciones en que se divide LIBERA. Su equipo ocupa el primer piso del edificio ubicado a metros del imponente Altar de la Patria. Allí, lo único que se mantiene igual es el hacinamiento. Los siete pisos confiscados a la mafia romana en los cuales funcionaba un prostíbulo donde decenas de mujeres eran explotadas en condiciones infrahumanas, hoy albergan a los 30 miembros del equipo nacional de LIBERA que se reparten cinco plantas, mientras los dos últimos pisos se destinan a un departamento que aloja a los numerosos visitantes de otras ciudades y países que circulan a lo largo del año para participar de las diversas acciones y programas de la red. La sede queda chica, pero el joven equipo la agranda con militancia y mística.

Tonio ve con satisfacción que luego de 20 años de nacida la red, cuente con una membresía de más de 1.600 organizaciones y un alcance que supera el territorio italiano para tener presencia en varios países de Europa y proyección en redes como ALAS en Latinoamérica. Le divierte cuando lo presentan como el canciller de LIBERA.

Son diversas las acciones que emprendió LIBERA desde su fundación. Algunas de ellas muestran claramente su estrategia, su capacidad de incidencia y sus logros, como el apoyo que brinda al desarrollo de los emprendimientos que se montan sobre los bienes confiscados a la mafia.

LIBERA tiene como estrategia golpear a la mafia donde más le duele, es decir, promoviendo la incautación de sus bienes, principalmente inmuebles y tierras. Para administrarlos se crean cooperativas ajustadas a producir con trabajo honesto y legal. Existen emprendimientos de diversos rubros y distinta envergadura, como la bodega cuya producción de vino ha ganado concursos internacionales.

Los bienes incautados también son instrumentos para crear una nueva cultura y mentalidad en los mismos lugares donde la mafia está actuando, pues al confiscarse un bien y darle utilidad pública, la gente percibe que se beneficia más que cuando lo regentea la mafia. Por ejemplo, si bien LIBERA no administra directamente los bienes, se hizo cargo de una fábrica de cemento incautada manteniendo a los mismos obreros que había empleado la mafia, a quienes le brindó más beneficios.

LIBERA opera bienes confiscados solo cuando es convocada para fortalecerlos y en muchos casos, también para intervenir y solucionar algún conflicto. La sección bienes incautados, maneja sus vínculos institucionales en todos los niveles regionales a lo largo de Italia. Hay muchos bienes incautados donde se deben superar obstáculos administrativos que son frenos que pone la burocracia estatal italiana. Otro problema pesa sobre aquellos bienes incautados que tienen deudas e hipotecas frente a las cuales no existen políticas estatales que faciliten el saneamiento de sus estados financieros.

LIBERA tiene identificados los sectores donde la mafia monta sus negocios para lavar dinero: transporte, cadena agroalimentaria, construcción y centros comerciales. En esos rubros se está implementado un programa para cambiar la lógica de consumo del mercado a través de programas que sean financiados por el Estado con fondos incautados en efectivo.

En los casos productivos que involucran bienes incautados, LIBERA fortalece el emprendimiento sobre aspectos técnicos y de organización cooperativista ayudando a conformar las cooperativas y una vez consolidadas, prosiguen sus actividades de manera autónoma. Para financiar el desarrollo de las cooperativas, se organizan subastas abiertas en lugares públicos cuya recaudación se entrega directamente a las cooperativas. También se organiza la Cena de la legalidad y el dinero se distribuye entre los miembros.

Se formó el consorcio LIBERA TERRA con 64 empresas que prestan gratuitamente asistencia a las cooperativas donde rige un código moral que debe ser respetado, pues según se evalúa, el problema más grave es cómo se pasa de la cultura mafiosa a la cultura cooperativa. Este objetivo requiere un doble esfuerzo: instalar la cultura de la legalidad en estructuras creadas para delinquir y al mismo tiempo, blindar a esas estructuras recuperadas de los esfuerzos de la mafia por reconquistarlas, pues no en vano el crimen organizado hizo del dicho “hecha la ley, hecha la trampa” una de sus máximas. Pues efectivamente, al poco tiempo de la aplicación de la ley de incautación de bienes, los mafiosos comenzaron a crear sus propias cooperativas como artilugio para recuperar de esta manera sus tierras e inmuebles. Y cuando no pudieron avanzar con cooperativas propias, se las ingeniaron para infiltrar las cooperativas que sí respondían a fines sociales, colocando a su gente entre los socios fundadores o mediante los procesos de incorporación de nuevos cooperativistas.

Es por ello que LIBERA lleva adelante controles continuos que tienen por misión monitorear, evaluar e identificar este tipo de infiltraciones. También hay iniciativas impulsadas por el Estado que atentan contra la cultura creada de fortalecer las cooperativas, como el intento del ex presidente Silvio Berlusconi de vender los bienes incautados, a lo que LIBERA se opuso decididamente bajo el argumento de que “los bienes morales no se pueden vender. Los primeros que comprarían serían los mafiosos.”

La Ley N° 10.996 referida a los bienes confiscados a las mafias es una legislación que dispone que los activo y riquezas ilícitas destinadas al delito se destinen a asociaciones, cooperativas, municipios, provincias y regiones para poder devolverlos a la ciudadanía, a través de servicios y actividades de promoción y trabajo social.

Las propiedades confiscadas a la mafia son cerca de cien y pueden encontrarse en las cuatro regiones del sur italiano, con un claro predominio de Puglia y de Sicilia (casi la mitad de ese total), por sobre Calabria y Campania. Las restantes propiedades se concentran principalmente en Lombardía y Lazio.

En la actualidad, LIBERA impulsa una reforma de la ley de expropiación de bienes de la mafia para que se amplíe la calidad de utilidad social de los bienes inmuebles a los bienes muebles y al dinero, que actualmente se destina a un fondo de justicia para el combate institucional contra la mafia. El Congreso debe aprobar la ley para que los bienes muebles tengan el mismo status de uso público que los bienes inmuebles. Otro aspecto a modificar en la ley es lograr que las hipotecas que pesan sobre los bienes embargados no tengan que ser asumidas por las organizaciones sociales cuando se les transfieren esos bienes luego de una expropiación. Muchas de las acciones de lobby cívico de LIBERA se centran en la comisión bicameral antimafia del Congreso italiano, creada mediante una ley.

LIBERA en Latinoamérica

A partir de los contactos establecidos por LIBERA con distintas organizaciones de derechos humanos en América Latina, más otras con las que Fundación Avina mantiene sólidos lazos de confianza, desde 2014 se trabajó para dar nacimiento formal a una red que también se organice para asumir este compromiso público antimafia. En mayo de este año, en México, tuvo lugar el lanzamiento público de la Red.

que cosa fatto

Tal como se lee en la página de la red, el proyecto ALAS – América Latina Alternativa Social, promovido por LIBERA International, en colaboración con el “Servizio Interventi Caritativi a favore del Terzo Mondo”, Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y la Fundación Avina, surge para contrarrestar las violaciones de derechos humanos, la delincuencia organizada, la corrupción, la impunidad, la violencia y la economía criminal en América Latina, ya que éstas representan un obstáculo decisivo para el desarrollo integral (humano, económico, cultural y social) de las sociedades de la región.

ALAS es una red internacional constituida por organizaciones y asociaciones activas en Colombia, Ecuador, México, Brasil, Argentina, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Bolivia, Perú y Honduras, que se dedican principalmente a la investigación; a la asistencia de víctimas (niños, mujeres, migrantes, defensores(as) de derechos humanos, periodistas amenazados(as) y víctimas de trata); a la generación de procesos de incidencia política y social; así como a la defensa y promoción de los derechos humanos y la difusión de una cultura de paz, legalidad y justicia social.

En Latinoamérica, entonces, el objetivo es desarrollar un proceso antimafia que sea impulsado por la sociedad civil, estructurando profundamente la red dada la extensión territorial y la diversidad que se da en la región a nivel social, económico y educativo, fortaleciendo las capacidades instaladas y analizando cuáles experiencias de Italia pueden transpolarse en el plano social y productivo y cuáles no, dado que existe una diferencia en cómo se organiza el crimen en Italia, que es orgánico y con una estructura fija y cómo se conforma en América Latina, donde es más volátil, más vinculado a las realidades políticas y económicas, como lo era en Italia hace muchos años.

A riesgo de generalizar, podemos afirmar que en Latinoamérica hay una fuerte captura del Estado -se da una marcada complicidad del Estado en las violaciones de derechos humanos- y el mercado por parte de las redes delictivas que se esconden detrás de actividades y estructuras multinacionales, a diferencia de Italia, donde hay más avance en temas normativos y de aplicación de leyes. En la región latinoamericana ni la mafia ni el delito se desarrollan en grupos orgánicos (salvo los cárteles) y se encuentra menos organización por familia. En América Latina el delito se expresa de distintas formas: carteles, paramilitares, multinacionales que explotan una diversidad de actividades productivas para lavar dinero.

LIBERA acompaña decididamente una estrategia regional basada en los siguientes ejes: a) sensibilizar sobre el tema de la corrupción, que es la otra cara de las mafias; b) dar mayor apoyo a todos los espacios que trabajan el tema de derechos humanos.

La idea es desarrollar la red a través de campañas, lobby político, investigación, apoyo a familiares de las víctimas, impulso a programas educativos e instalación de manera orgánica del modelo de antimafia social. Cuando se acumulan evidencias de las múltiples y fallidas iniciativas de “seguridad ciudadana” en la región, tal vez esta estrategia de potentes articulaciones de sociedad civil movilizada se muestre más efectiva para reclamar la real protección de los derechos humanos, asistir a las víctimas y sus familias y prevenir la captura de los más pobres, especialmente jóvenes y mujeres, por parte de la delincuencia organizada.

Fuentes:

 

Envío Nro.  72

Licencia Creative Commons

Este obra está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0)

Aviso legal: El contenido de este informe no representa la posición institucional de la Fundación Avina sobre los temas abordados. Cuando sea necesario explicitar posiciones institucionales de la Fundación Avina, se las identificará expresamente junto a la fuente correspondiente.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google+