InContext 75 -Inversión social privada: Filantropía con ritmo latino

 

Recientemente fue lanzado el estudio Recursos privados para la transformación social, que ofrece una caracterización sobre la Inversión Social Privada en Latinoamérica con base en entrevistas y grupos focales a integrantes de las principales organizaciones y asociaciones de referencia en el tema.

La investigación analiza las tendencias, los enfoques y temáticas priorizados, profundiza sobre las realidades de este sector en cuatro países de la región, Argentina, Brasil, Colombia y México en consulta con las asociaciones empresariales de cada uno, GDFE, GIFE, AFE, CEMEFI respectivamente, a la vez que ofrece una mirada regional.

El estudio fue encargado a Rodrigo Villar Gómez, antropólogo e investigador en temas relacionados a políticas sociales, desarrollo comunitario y responsabilidad social corporativa, por una alianza entre la Asociación de Fundaciones Empresariales de Colombia (AFE), el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), el Grupo de Fundaciones y Empresas de la Argentina (GDFE), el Grupo de Institutos, Fundaciones y Empresas de Brasil (GIFE), la Fundación Avina y Avina Americas, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la Worldwide Initiative for Grantmaker Support (WINGS). A continuación, se desarrollan algunos datos relevantes del material.

Definiendo la inversión social privada latinoamericana

Uno de los aportes conceptuales más importantes del documento es contribuir con establecer y presentar definiciones alternativas de la inversión social privada en Latinoamérica.

Si bien las distintas organizaciones encuestadas tienen definiciones propias, destacamos la del Grupo de Institutos, Fundaciones y Empresas de Brasil (GIFE): “Es el traspaso voluntario de recursos privados de forma planeada, monitoreada y sistemática para proyectos sociales, ambientales y culturales de interés público. La inversión social tiene tres características distintivas que no están presentes en el asistencialismo:

 

– La preocupación por la planeación, monitoreo y evaluación de los proyectos

– El uso de estrategias orientadas a resultados sostenibles de impacto y transformación social

– El involucramiento de la comunidad en el desarrollo de la acción.

 

El Grupo de Fundaciones y Empresas de la Argentina (GDFE) ofrece una definición similar a la vez que aporta un elemento distintivo interesante: “la noción de ‘recurso’ es más amplia que la sola enumeración de fondos y materiales y se refiere a la experiencia, conocimientos, herramientas de gestión, tiempo, etc.”

Es importante destacar que en nuestra región el concepto de Inversión Social no recibe la misma interpretación que se le da en los Estados Unidos o Europa, donde se lo asocia a la acción filantrópica per sé, que puede ser asociada también con la caridad. A diferencia de la filantropía -entendida como acto de generosidad desinteresada- se plantea que la Inversión Social, como cualquier otro tipo de “inversión”, debe buscar un retorno, que es social. La importancia del retorno se importa del discurso y racionalidad empresarial y de la pregunta sobre el valor que tiene para la empresa efectuar inversiones “sociales”.

Caracterizando la inversión social privada latinoamericana[1]

Resulta complejo caracterizar a las organizaciones que realizan inversión social en Latinoamérica, pues prácticamente cada país cuenta con su propio conjunto de denominaciones jurídicas para definir a las entidades que realizan actividades filantrópicas (fundaciones, asociaciones, corporaciones, instituciones de asistencia privada). Si bien en casi todos los países la inversión social es, predominantemente, practicada por empresas y fundaciones empresariales, el mapa de inversores sociales, es más amplio. A continuación, listamos los tipos más comunes en los países analizados por el estudio.

 

TIPO DE FUNDACIÓN

 

Es importante destacar que no se incluye en este estudio al subsector de entidades sin ánimo de lucro que requieren de la búsqueda permanente de recursos para sobrevivir y operar sus programas (lo que se conoce en inglés como grantseekers), ya que a pesar de que las legislaciones locales en muchos casos les permiten autodenominarse como “fundaciones”, éstas no redistribuyen los fondos que captan, sino que los convierten directamente en acción social.

Respecto de su tipo, las fundaciones empresariales representan el mayor porcentual en todos los países analizados por este estudio. Sin embargo, se trata de una tendencia relativamente reciente, pues este tipo de organizaciones solo se volvieron preponderantes a partir del nuevo siglo.

La segunda posición le corresponde a las fundaciones independientes, que son en segundo grupo más grande en Brasil (21%) y México (16%), y el tercero más importante en Colombia (5%). El tercer tipo de organización más abundante son las fundaciones familiares, que representan el 25% de las fundaciones en Colombia, el 11% en México y el 9% en Brasil.

México es el país con mayor distribución respecto de la diversidad de tipos. Argentina es el país con mayor preponderancia de un solo tipo de fundación: la empresarial.

 

Graf 1

En relación a las áreas de acción de los inversores sociales privados latinoamericanos, la educación es el foco de atención del mayor número de organizaciones. Tres de los cuatro países analizados (Argentina, Brasil y Colombia) la tienen como prioridad uno, y en México la educación es el segundo tema de mayor preponderancia.

A partir de ahí, cada país parece tener una agencia temática particular, relacionada a su propia coyuntura, aunque algunos temas -como el desarrollo comunitario o el desarrollo económico/generación de fuentes de ingresos- se repiten entre los primeros lugares.

Graf 2

Respecto de las particularidades temáticas de cada país:

 

– Producto de su propia historia, Colombia es el único país donde la consecución de la paz es uno de los temas priorizados, junto a los derechos humanos y la superación del conflicto social.

– Es llamativo que Brasil, poseedor de más del 65% del bioma amazónico, que a su vez representa el 40% de todas las selvas tropicales del mundo, no incluya el tema ambiental como uno de los ejes prioritarios de su agenda de inversión social.

– En Argentina destaca la importancia que se da al tema cultural por encima de otros (reducción de la pobreza y la exclusión, salud o medioambiente)

 

Inversión social made in Latinoamérica

En la última década, gracias a los esfuerzos de formalización impulsados desde el propio sector, la inversión social latinoamericana se ha forjado una identidad y se ha trazado una agenda propia. Más allá de estas características distintivas por país, hay patrones comunes a la región:

 

– Salvo en Brasil, donde la cooperación parece haberse asumido como estrategia de impacto, no existen agendas de desarrollo comunes entre los inversores sociales. Esta falta de visión compartida puede ser entendida como un freno a la capacidad de amplificar los resultados de la inversión social

– La multiplicación de los gobiernos que priorizan las políticas sociales en un contexto de bonanza económica ha servido de base para el establecimiento de alianzas público-privadas en torno a agendas públicas. La asociación con los gobiernos (que hasta el siglo pasado en muchos casos levantaba sospechas de blanqueo de fondos o intercambio de favores) es entendida ahora como una garantía para la estabilidad de los procesos impulsados.

– La búsqueda de resultados a corto plazo ha favorecido la construcción de alianzas con los gobiernos locales. A su vez, esta tendencia representa un desafío para atender y resolver problemáticas de alcance nacional.

 

Para que la contribución de la inversión social latinoamericana a agendas regionales y globales sea definitiva, es indispensable, entre otros, que trascienda las barreras nacionales y construya agendas regionales que permitan alinear esfuerzos, maximizar el uso de los recursos orientándose hacia agendas de alcance e impacto global, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En este sentido, iniciativas como la Plataforma Alianzas por Latinoamérica como espacio de encuentro y coordinación entre inversores sociales de América Latina, o ActionLAC, un mecanismo para la implementación de acuerdos climáticos por actores no estatales, ya se están implementando con enfoque en los ODS y representan un avance en el abordaje de los desafíos regionales y globales. Sin embargo, su éxito también pasará por la activa participación de los inversores sociales de la región.

 

Fuentes:

 

http://issuu.com/fundacionavina/docs/recursos-privados-deff_c

http://www.expoknews.com/que-tipo-de-fundaciones-existen-en-mexico/

http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/1330_amazon/page3.shtml

http://www.fao.org/ag/agp/agpc/doc/counprof/spanishtrad/brazil_sp/brazil_sp.htm

 

[1] Los datos de este estudio provienen de los registros de las 4 organizaciones participantes. Por lo tanto, esta información no debe entenderse como un censo de las organizaciones donantes de los países indicados.

 

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