InContext 80: Presentan plataforma Innovación con Sentido en 8º Foro Económico Internacional sobre LAC

 

Bajo el lema Nuevos Desafíos y Alianzas Innovadoras en un Mundo Cambiante, se desarrolló el 3 y 4 de junio de 2016 en París, el VIII Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe organizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y Social (OCDE), de la cual participaron actores estatales, empresariales y de la sociedad civil -entre ellos la Fundación Avina- buscando definir los retos para fomentar una economía inclusiva en la región y para construir nuevas y mejores asociaciones en pro del desarrollo sostenible. En este InContext les presentamos parte del análisis presentado por Gabriel Baracatt, director ejecutivo de Avina, en base a los temas planteados en la agenda del evento.[1]

Los desafíos del contexto latinoamericano

Aún cuando el título del Foro hace referencia a los Nuevos Desafíos cuesta imaginar cómo “nuevas” a las problemáticas que aquejan la región, pues probablemente son tan antiguas como nuestra propia identidad. Se trata de males endémicos cuyo combate se ha convertido en una constante de las agendas públicas de todos los gobiernos. Citamos los principales:

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Gabriel Baracatt, Director Ejecutivo, Fundación Avina

Desigualdad y exclusión: Latinoamérica sigue siendo una de las regiones con mayor índice de desigualdad en el mundo, donde las principales poblaciones perjudicadas son las rurales y nativas. Si bien se redujo considerablemente en la última década (cerca de un 10%), el coeficiente de Gini de la Región (0,486) demuestra claramente nuestra principal deuda social. Esta desigualdad se refleja en la desproporción entre los niveles de ingreso, pero también en la falta de acceso a oportunidades y en la carencia de entramados sociales fuertes que ayuden a proteger a los individuos, comunidades o colectivos cuyos derechos han sido vulnerados.

Inseguridad y violencia: Somos una de las regiones más violentas del mundo. En este sentido, las estadísticas latinoamericanas son simplemente espantosas: según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) nueve de los quince países más violentos del planeta se encuentran en el continente americano. A nivel de núcleos urbanos, 41 de las 50 ciudades más violentas a nivel mundial son latinoamericanas. Durante el 2010, Latinoamérica fue responsable por el 31% del total global de los homicidios perpetrados.

Megacorrupción: La mayoría de los ciudadanos latinoamericanos no tiene confianza en las instituciones públicas encargadas de prevenir, investigar y juzgar las acciones ilegales. Según el último barómetro de la corrupción (que incluye países de la región) elaborado por Transparencia internacional los partidos políticos son los espacios percibidos como los más afectados por la corrupción (4,2 de promedio, siendo 5 muy corrupto y 1 nada corrupto), seguidos de las instituciones policiales (4,1), los parlamentos (4,0) y el sistema judicial (3,92). O sea, las organizaciones e instituciones encargadas de constituir el poder político, generar leyes y administrar justicia.

Institucionalidad débil: A pesar de que en los últimos treinta años la democracia se mantuvo como la forma de gobierno imperante, América Latina no ha logrado consolidar una institucionalidad que garantice el bienestar y la propia vida de los latinoamericanos. En muchos de nuestros países el Estado democrático y sus instituciones son capturados por individuos u organizaciones que las alejan de su objetivo de garantizar el bien común, llevándolos a responder a intereses corporativos, o incluso a ser cooptados desde la corrupción y el delito organizado.

Toni Arnau: RUIDO Photo y ElFaro.net_2Alta movilidad ciudadana: Sin ser una problemática per se, es importante destacar que Latinoamérica cuenta con altos índices de flujos migratorios tanto internos como internacionales. De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, en 2010 transitaron por el corredor migratorio México – Estados Unidos más de 11,6 millones de personas. Sin embargo, no toda la migración tiene por destino aquel país. Se produce también el fenómeno de la migración intrarregional. Por ejemplo, mientras Estados Unidos es el principal destino para los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños, para el caso de los nicaragüenses son Costa Rica, Panamá y El Salvador. Otro tanto se produce en Sudamérica, donde una buena parte de los migrantes colombianos, ecuatorianos o peruanos elige como destino a Chile, y los paraguayos y bolivianos a Argentina y Brasil. La principal causa de las migraciones es la búsqueda de empleo.

Los flujos migratorios internos, por su parte, tienen similar preponderancia. En Latinoamérica, se está produciendo un influjo cada vez más acentuado de personas que se desplazan desde el campo hacia las metrópolis. En la actualidad, cuatro de cada cinco latinoamericanos vive en ciudades. La causa -como cabría de esperarse- es la búsqueda del progreso económico y el acceso a bienes y servicios públicos que en las zonas rurales son de calidad y cantidad inferior. Y si bien muchos estudios demuestran una invariable relación entre altos niveles de urbanización y mayor desarrollo socio-económico, el crecimiento urbano acelerado y carente de planificación ha dado lugar a formación de tugurios, a desigualdad espacial y a comunidades segregadas en muchos contextos. Más del 24% de los habitantes de América Latina ocupan tierras de manera informal. Tres de cada cuatro personas pobres no indigentes viven en urbes y el 75% de las ciudades latinoamericanas tiene índices de desigualdad entre relativa y extremadamente alta.

Innovación latinoamericana para transitar hacia el desarrollo sostenible

América Latina, pudiendo ser la región de la sostenibilidad, de la diversidad cultural, y de la riqueza económica y ambiental, es no obstante el lugar más inequitativo e inseguro del mundo, donde la corrupción y la ausencia estatal obliga a los habitantes a abandonar sus hogares y buscar oportunidades en otras ciudades, países o incluso continentes.

Para producir cambios a la altura de la dimensión y complejidad de los desafíos regionales los esfuerzos individuales no bastan. Se requiere un nuevo tipo de procesos colaborativos para alcanzar cambios sistémicos de gran escala. Para transformar la región desde el crecimiento inclusivo y sostenible se necesitan alianzas innovadoras en lo social que garanticen impacto en escala, alianzas innovadoras en tecnología que aceleren los procesos de cambio y alianzas innovadoras en nuevos negocios que aseguren el impacto social positivo en el desarrollo de riqueza. La apuesta de Fundación Avina y sus aliados por tanto es articular precisamente estos tres tipos de innovación para acelerar la lucha contra la pobreza y para garantizar el acceso a bienes y servicios públicos de calidad para todos y todas.

INNOVACIÓN CON SENTIDO

Visión global, acción local

Teniendo un norte ético a la vez concreto y abarcante como los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), es posible aplicar políticas de desarrollo y generar acciones y articulaciones a niveles sub-nacionales (provincias, municipios, comunidades) que sigan las políticas de estado, pero que al mismo tiempo permitan un impacto más rápido y medible gracias a su menor escala y a la multiplicidad de actores involucrados. Si bien los Estados son y seguirán siendo los interlocutores naturales para los organismos supranacionales (como la OCDE), éstos últimos tienen la capacidad para favorecer el accionar de los actores no estatales y sub-nacionales al reconocerlos y posicionarlos como agentes transformadores.

Un ejemplo claro de esto son las iniciativas cooperativas de acción climática que fueron reconocidas como actores válidos en los procesos de adaptación al Cambio Climático por las Naciones Unidas durante la COP21. Gracias a este reconocimiento formal, durante la mencionada conferencia, 4.000 alcaldes demostraron un activo e innovador liderazgo promoviendo acciones hacia una economía inclusiva, resiliente y baja en emisiones. Por su parte, las fundaciones y el sector privado presentaron el equivalente a miles de millones de dólares en compromisos de acción climática en la alianza “Lima Paris Action Agenda” impulsada por Francia, Perú y la ONU, con el apoyo de Avina.

Estas cooperaciones entre sociedad civil organizada, gobiernos sub-nacionales, empresas y demás sectores, no substituyen las responsabilidades de los estados nacionales bajo la convención, sino que complementan estos esfuerzos agregando valor de la siguiente manera:

Adaptación de la economía regional

El mundo está atravesando una coyuntura de desaceleración económica que está repercutiendo a nivel latinoamericano debido a nuestra fuerte dependencia de la extracción y exportación de materias primas (petróleo, minerales preciosos y semipreciosos, granos, carne y otros alimentos no procesados) hacia los países industrializados. Se trata de una crisis económica que empieza a tener efectos sociales importantes y que ya se está cobrando sus primeras víctimas políticas en la región.

Con todo, esta coyuntura debe ser considerada una oportunidad. China, por ejemplo, se ha convertido rápidamente en el principal inversor en infraestructura de Latinoamérica con el claro objetivo de facilitar la extracción y transporte de metales, petróleo y productos agrícolas para que lleguen lo antes posible a su país. Muchas de estas obras están avanzando sobre zonas de alto valor ecológico. Y las que están en fase de planificación deberían considerar estudios de impacto ambiental y regirse por políticas sociales que por el momento se han ignorado o no están creadas.

No quedan dudas que el modelo económico extractivo genera daños sustanciales a las comunidades y asentamientos humanos que se encuentran en su área de influencia, al tiempo que afecta los reservorios de agua dulce y de biodiversidad de la región. Por lo tanto, la desaceleración económica con la consecuente pérdida de valor de las materias primas es un buen aliciente para promover un nuevo modelo económico latinoamericano que se inserte de manera distinta en el orden económico mundial. La OCDE podría favorecer este proceso aportando buenas prácticas en los procesos de transición hacia la industrialización de las economías, así como normativas comparadas de inversión para que la región pueda establecer diálogos con China y los demás países industrializados en torno a favorecer relaciones comerciales que también consideren las variables ambiental y social.

Acción colaborativa público-privada

La promoción y el alcance de un desarrollo sostenible para América Latina necesariamente pasa por la articulación de todos los sectores de la sociedad en torno a estrategias definidas en común. En este sentido, las asociaciones público-privadas son una herramienta que puede contribuir a resolver problemáticas relacionadas infraestructura de manera ágil y eficiente. Un ejemplo paradigmático de esto son las organizaciones comunitarias de gestión de agua.

Ocsas-e1437611081489En Latinoamérica existen más de 80.000 Organizaciones Comunitarias de Servicios de Agua y Saneamiento (OCSAS) que aseguran el acceso a agua de más de 70 millones de personas, y que para gestionar el acceso al agua. Y según el Banco Mundial, este modelo de gestión todavía tiene potencial para llevar el agua a 18 millones más. Fundación Avina está impulsando la articulación de organizaciones sociales, empresas y gobiernos en torno a las OCSAS y está promoviendo un programa de capacitación a nivel regional que ayude a convertir estas pequeñas organizaciones negocios sociales eficaces y autosuficientes. El programa será implementando inicialmente en 11 países.

Promoción de la empresa social

Los negocios que contemplan en su estrategia el impacto social y ambiental positivo, cualquiera sea el formato que adopten –cooperativas, empresas sociales, empresas B- tienen por objetivo condicionar el aumento de la propia productividad a la capacidad de generar riqueza social. Este código ético es a la vez su principal valor agregado y la mayor amenaza a su sostenibilidad financiera pues, al no haber incentivos públicos para este modelo de negocio, las empresas sociales deben competir con otras que carecen de prejuicios a la hora de dañar el ambiente con su negocio con tal de reducir costos u ofrecer productos y servicios de precio más competitivo.

Se hace por lo tanto necesario que los Estados y los organismos supranacionales apoyen estas iniciativas económicas con 3 tipos de impulso: a) creando normativas que faciliten y consoliden su funcionamiento; b) fijando políticas de crédito accesible para garantizar su expansión; y c) eliminando de las reglas de juego del mercado las distorsiones que solo benefician a los capitales concentrados, como barreras para-arancelarias, el dumping o la corrupción.

Foro Económico

La participación de Baracatt en el evento de OCDE, cerró con una enfática invitación a que sus miembros, empresa en general y la inversión social privada se sume a espacios colectivos como la Plataforma de Innovación con sentido, que impulsan Fundación Avina y la Iniciativa de Innovación Social de CAF-banco de desarrollo de América Latina,  para que los impactos de transformación social alcancen la escala que necesita la región, para que además de ser necesarios, sean también suficientes.

A modo de conclusión

Las propuestas presentadas si son impulsadas desde todos los actores y sectores y se sostienen a través de procesos colaborativos de largo aliento tendrán la suficiente fuerza para este territorio en aquella Región sostenible y solidaria que todos deseamos. Es hora de que -basados en nuestras propias capacidades, experiencias y aprendizajes, y trabajando articuladamente entre todos los actores y sectores de la sociedad- construyamos un proyecto de región próspera, integrada, solidaria y democrática, inspirada en su diversidad y con su propio modelo de desarrollo inclusivo y sostenible.

Fuentes:

[1] Los aportes de Avina al Foro han sido preparados respondiendo a la consigna del evento (nuevos desafíos + alianzas innovadoras) y utilizando como guía las preguntas disparadoras del debate:

También se utilizó como guía para presentar los análisis el aporte diferencial que la OCDE y sus integrantes podrían aportar al desarrollo de Latinoamérica: promover intercambio de aprendizajes y buenas prácticas y proponer políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas.

Ver set de vídeos sobre disertación de Gabriel Baracatt

Gabriel 2

Gabriel Baracatt junto a Leonel Fernández de la Fundación EU LAC y Rebeca Gryspan, Secretaria General de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) durante la sesión: Redefiniendo alianzas para apoyar el crecimiento inclusivo y sostenible

 

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