Brasil anticipa la democracia 2.0: Cinco espacios para la interacción

 

Dos millones de brasileños movilizados pueden ser el principio de un cambio sistémico o la continuidad de la espontaneidad a la deriva. Esto dependerá de cómo se organice y opere la sociedad civil en los cinco espacios necesarios para convertir el incipiente proceso de transformación social que se da en Brasil en Democracia Interactiva.

El semáforo de la Democracia Interactiva

El gráfico muestra los cinco espacios de participación cívica en los colores del semáforo, representando el color verde aquellas instancias donde la sociedad civil demuestra capacidades de avance, el amarillo simboliza un espacio que plantea desafíos para avanzar en la interacción y el rojo resalta aquellos ámbitos hostiles a la participación ciudadana.

La instancia del espacio virtual disemina la espontaneidad individual y viraliza la protesta. Se identifica con verde intenso por ser el espacio de las redes sociales, que fuera incorporado a la institucionalidad democrática por la sociedad civil, quien lo domina ampliamente frente a la ignorancia existente en las agrupaciones políticas y organismos estatales para aplicar la tecnología a la participación y movilización populares. En la actualidad, es el escenario donde la sociedad civil opera en escala masiva sin ningún tipo de intermediario.

La instancia del espacio público es el continente de la movilización popular y visibiliza a la protesta convertida en reclamos concretos. Se refleja en verde claro porque en esta instancia, si bien también la sociedad civil está en condiciones dominantes, puede ser víctima de acciones reactivas que intenten mitigar y neutralizar el proceso transformador (por ejemplo, acciones de represión de las fuerzas de seguridad para recuperar el dominio del espacio).

El espacio de la democracia participativa es el escenario de construcción de las convergencias necesarias para el posicionamiento de las propuestas. Se indica con amarillo en señal de precaución pues aquí la sociedad civil pone a prueba su cohesión en un doble sentido: debe hacer el esfuerzo de identificar, organizar nexos y acordar una agenda colectiva y al mismo tiempo, construir una estrategia para accionar las herramientas de participación ciudadana, tengan o no reglamentada su aplicación.

La instancia de la democracia representativa es el espacio de las decisiones, donde los representantes y funcionarios públicos implementan la gobernabilidad, definida como las reglas de juego que institucionalizadas, permiten fijar normas y políticas públicas. Se señala en rojo dado que es un espacio en el cual la capacidad de incidencia de la sociedad civil organizada es baja y la presencia de referentes sociales dentro de las estructuras estatales es casi inexistente.

El espacio de la burocracia político estatal es la instancia de la gestión, mediante el cual el cuerpo político y burocrático crea la gobernanza necesaria para gestionar las decisiones tomadas en la instancia de la gobernabilidad. Se resalta en rojo fuerte dado que este es el espacio donde la sociedad civil tiene menos posibilidades de injerencia debido a que se requieren controles sociales constantes e integrales que puedan intervenir en la identificación de desvíos en la ejecución de las políticas públicas.

El desafío que se plantea a la sociedad civil brasileña, pasa por convertir las brechas existentes entre las cinco instancias del proceso en oportunidades de incidencia. 

Brechas para la incidencia

La brecha entre el espacio virtual y el espacio público fue aprovechada de manera adecuada pues se identificaron oportunidades y priorizaron agendas temáticas que se diseminaron en redes como Facebook o Twitter y movilizaron a millones de personas en plazas, parques y avenidas.

La brecha entre las movilizaciones callejeras (espacio público) y la participación en el cambio a través de propuestas concretas (democracia participativa) deberá superarse a través de procesos colaborativos entre funcionarios públicos y ciudadanos que generen iniciativas populares de leyes o audiencias públicas para definir políticas.

La brecha entre democracia participativa y el espacio de la democracia representativa implica que la ciudadanía pueda superar los condicionamientos para poder incidir en las instituciones del estado y en los poderes de la democracia, administrados por una dirigencia política con escasa predisposición a considerar los aportes de la ciudadanía al cambio social.

La brecha entre democracia representativa y el espacio de la burocracia político estatal demanda que la sociedad civil pueda sostener los cambios sociales, acumularlos y articularlos  a través del control de la gestión pública, de tal manera de provocar los cambios sistémicos en las instituciones que sean la base de la transformación social.

Superadas las brechas,  estarán dadas las condiciones para que los cambios sistémicos permitan a la sociedad civil brasileña alcanzar el paradigma del desarrollo sostenible.

El desafío de la Democracia Interactiva

Las movilizaciones populares en Brasil pueden diluirse en el callejón sin salida de la democracia monopolizada por la dirigencia política y la burocracia estatal, o marcar el camino de la Democracia Interactiva, la que convierta a la participación ciudadana en la variable determinante de la toma de decisiones y a la interacción entre representantes y representados en la forma natural de gestionar los bienes públicos.

Para ello, la sociedad civil debería identificar las agendas públicas de relevancia, analizar y achicar las brechas de colaboración entre los ciudadanos y los funcionarios públicos, definir acciones que garanticen la escalabilidad de los reclamos y generar los puntos de inflexión necesarios para convertir las iniciativas populares en políticas púbicas.

Por el momento, se ocupó el espacio virtual, se movilizó en el espacio público con gran visibilidad y se comenzó a articular una agenda de reclamos en el espacio de la democracia participativa. Es importante señalar que ya se generaron dos cambios sociales en el espacio de la  democracia representativa, como lo son la aprobación por parte del Senado del proyecto que considera a la corrupción, tanto activa como pasiva, un “crimen atroz”, lo que impide por ejemplo conceder libertad condicional al imputado, pago de fianza o fijar amnistías y  el rechazo a la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 37, que proponía limitar el poder de investigación del Ministerio Público, iniciativa que contaba con la aprobación del poder político hasta la movilización popular.

Como comienza a quedar demostrado por la realidad, los cinco focos del semáforo de la Democracia Interactiva pueden ponerse en verde.

Para mayor información, solicitamos escribir a: incontext@avina.net

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

Envío N° 1

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google+