La FIFA mundializa la protesta social de Brasil

 

Cuando Brasil, sexta economía del planeta, aceptó en 2007 ser la sede del Campeonato Mundial de Fútbol organizado por la FIFA, soñó con aprovechar el acontecimiento deportivo más multitudinario del mundo luego de las Olimpíadas, para consolidarse como potencia mundial y posicionar las bondades del país. Seguramente, jamás imaginó tener que enfrentar la pesadilla de imponentes protestas sociales en sus calles en la antesala del evento.

Por su parte, cuando la FIFA, la ONG más grande del mundo, aprobó que Brasil organizara el mundial 2014, pensó que el país más futbolero de la región, ofrecería el entorno ideal de pasión irracional y devoción ciega para celebrar los 110 años de la organización a ritmo de carnaval. Sin embargo, tanto el mundial de fútbol debido a los astronómicos costos de organización, como la propia FIFA cuestionada por las elevadas exigencias que establece para dar el visto bueno a los países que se postulan para ser sede del evento, están siendo foco de esas protestas que, por ahora, impulsadas desde la sociedad civil brasileña, pueden convertirse en pandemia mundial cuando el año próximo, los ojos del mundo se posen en Brasil a partir de la pitada inicial que dé comienzo al torneo.

La Fédération Internationale de Football Association (FIFA)

Según Romario, diputado y ex crack de la selección de fútbol brasileña, Brasil deberá afrontar gastos por miles de millones de dólares para adecuar la infraestructura en función de las exigencias que establece la FIFA para poder ser sede de un mundial de fútbol. Romario sostiene que “la previsión es ya de 28.000 millones” de reales, equivalentes a 15.000 millones de dólares, según cifras oficiales. Romario criticó a la FIFA porque “monta el circo, no gasta nada y se lleva todo” pues ni siquiera pagará los impuestos correspondientes al lucro que deje el mundial. Ya la FIFA, en el mundial de Sudáfrica 2010, no abonó impuestos por las ganancias generadas por el torneo, debido a acuerdos de exención contributiva con el gobierno sudafricano, gracias a su condición bajo la ley suiza de asociación sin fines de lucro que invierte su dinero en el desarrollo del fútbol.

Brasil debió construir y remodelar una docena de estadios (lo que demandó una inversión de 3.500 millones de dólares), 21 nuevas terminales aeroportuarias y 7 pistas de aterrizaje (3.400 millones de dólares), 5 terminales portuarias (350 millones de dólares), movilidad urbana (4.300 millones de dólares), seguridad (950 millones de dólares) y telecomunicaciones (200 millones de dólares). La demanda popular señaló que esos fondos públicos podrían destinarse a áreas más prioritarias como educación, vivienda o salud, sobre todo teniendo en cuenta que Brasil no percibirá impuestos por las ganancias que origine el mundial, lo que disminuye su propia capacidad de inversión social.

Pero la dimensión del fútbol no solo se expresa en los millones de dólares que exige organizar un mundial, sino en cientos de millones de personas que giran en torno a este deporte. En el mundo, hay 265 millones de jugadores de fútbol profesionales y amateurs, según surge de una encuesta realizada por la FIFA entre todas las asociaciones afiliadas.

Los negocios en torno al fútbol que nuclea la FIFA van mucho más allá de los fondos directamente administrados por la entidad. Según lo informado por el Mercado Global de Transferencias  (FIFA TMS) en el año 2012 se efectuaron un total de 11.552 transacciones de jugadores, valoradas en 2.530 millones de dólares, la mayoría de ellas, motorizadas por los casi 6.500 representantes de jugadores registrados en las distintas federaciones de fútbol. Hay cerca de 1.700.000 equipos de fútbol en todo el planeta. El equipo con más hinchas es el  Club Flamengo con 40.000.000 en todo Brasil.

La FIFA fue fundada el 21 de mayo de 1904. Está compuesta por 209 asociaciones o federaciones de fútbol que representan a 209 estados. Los presidentes en estos casi 110 años de vida fueron ocho: el francés Robert Guérin (1904-1906), el inglés Daniel Burley Woolfall (1906-1918), el francés Jules Rimet (1921-1954), el belga Rodolphe Seeldrayers (1954-1955), los ingleses Arthur Drewry (1955-1961) y Stanley Rous (1961-1974), el brasileño Joao Havelange (1974-1998) y el suizo Joseph Blatter, desde 1998 hasta la actualidad.

Desde el 2009 los ingresos de la FIFA superan los mil millones de dólares (1.059 millones en 2009, 1.291 millones en  2010, 1.070 millones en 2011 y 1.166 millones en 2012). Las reservas de la entidad ascienden a 1.378 millones de dólares según los estados financieros del 2012. Casi la mitad de los ingresos de 2012 se debieron a los derechos televisivos (561 millones de dólares, de los cuales 553 corresponden a parte de los derechos de televisación de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014).

La primera copa del mundo se efectuó en Uruguay en 1930 y desde entonces se realizaron 19 torneos (Brasil es el más ganador con 5 títulos). Los mundiales son seguidos por millones de personas y se calcula que la final del mundial 2010 fue vista por 700 millones de televidentes. Para el campeonato mundial 2014 se prevén ingresos por alrededor de 6.000 millones de dólares en concepto de tickets, televisación y publicidad. La última versión de la Copa del Mundo, Sudáfrica 2010, recaudó 3.655 millones de dólares, sin contar los ingresos por boletería.

Los desafíos para la sociedad civil

Las protestas iniciadas en las redes sociales (Espacio Virtual) y luego proyectadas a las plazas y calles (Espacio Público) con la presencia de millones de personas, llevaron a que las demandas despertaran la reacción de la presidenta Dilma Rousseff y se convirtieran en convocatorias a plebiscitos, reformas políticas y proyectos de nuevas leyes, además de haber originado ajustes a diversas políticas públicas (espacio de la Democracia Participativa). Estas iniciativas, deben ser convertidas en normas y nuevas políticas de estado (espacio de la Democracia Representativa) y deberán ser ejecutadas por funcionarios públicos y referentes políticos (espacio de la Burocracia Política-estatal).

Pero en el caso de Brasil, a estos cinco espacios de la Democracia Interactiva, la FIFA le suma una sexta instancia, el Espacio Global. La sociedad civil brasileña se encuentra elaborando estrategias para aprovechar el mundial de fútbol para mundializar sus reclamos al gobierno y a la propia FIFA. Se están diseñando acciones para instalar la agenda de los reclamos sociales en los cientos de millones de personas que siguen el mundial de fútbol. Se está estudiando cómo sumar a la sociedad civil global a los reclamos brasileños e instalar a expensas de la vidriera mundial del fútbol, la agenda que requiere la sustentabilidad del planeta y la inclusión de millones de personas. El gobierno brasileño lo sabe, pero ignora si el tiempo le alcanzará para mostrarle al mundo que Brasil es una potencia mundial con capacidad de brindar soluciones a los reclamos de sus habitantes.

Y también la FIFA sabe que habrá reclamos hacia sus manejos del fútbol. Lo que desconoce es si cuenta con la capacidad para revisar sus políticas y comprender que los millones de dólares que genera el fútbol requieren un destino más cercano a la causa de una organización con fines sociales, que a lo que se percibe como un negocio millonario del que se benefician muy pocos.

Por primera vez, el partido más importante del mundial, no se juega en uno de los faraónicos estadios.

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Envío N° 2

Fuentes:

 

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