Educación superior e inseguridad: los desafíos de la región para el Progreso Social

 

En su edición 2014 el Índice de Progreso Social[1] (IPS) evalúa el desempeño de 132 países, que en total representan más del 95% de la población mundial.  La organización Social Progress Imperative (www.socialprogressimperative.org), impulsores del estudio, define al progreso social como “la capacidad de una sociedad de satisfacer las necesidades básicas de su población, sentar las bases y fundamentos para que sus ciudadanos y comunidades aumenten su calidad de vida, y generar las condiciones y oportunidades para que los ciudadanos alcancen todo su potencial”.

Lo interesante de esta definición es que no basa el progreso en el desarrollo económico. La hipótesis del Índice es que si bien los indicadores económicos demuestran el grado de crecimiento de las naciones (y por tanto su capacidad para adquirir o generar bienes públicos que estén a disposición de todos y todas) este desarrollo per se no garantiza una mejora de la calidad de vida.   Es necesario traducir riqueza en crecimiento y éste en progreso social. De ahí que el IPS se concentre en medir el  desempeño de los países más allá de su Producto Bruto Interno. No importa -por ejemplo- cuán grande sea la inversión pública en educación primaria. Lo que interesa son los resultados concretos, tales como el índice de alfabetización o la tasa de abandono escolar. Esto es lo que realmente importa.

¿Ejemplos? Mencionemos dos: Los Estados Unidos, país con el segundo PIB per cápita más elevado del mundo (USD 45.336) tiene el nivel más alto de acceso a educación superior, pero falla cuando intenta ofrecer ecosistemas saludables y sostenibles a sus ciudadanos (ocupa la posición 69 sobre 132 en el ranking de calidad ambiental). Kuwait, otro país con un PIB muy por encima de la media mundial puntúa excelente en acceso a servicios de saneamiento, tanto para sus habitantes urbanos como rurales. Sin embargo, limita fuertemente las libertades de sus ciudadanos (ocupa el puesto 99 del ranking de derechos personales).

Por supuesto, no todos los países cuyo desarrollo económico es importante tienen resultados decepcionantes. Noruega, por ejemplo, posee el PIB per cápita más alto a nivel mundial (USD 47.547) y al mismo tiempo ha logrado niveles de progreso social que lo sitúan entre los primeros 15 puestos del ranking en la mayoría de los indicadores mapeados. De igual manera, abundan también los países que aparte de no haber desarrollado economías fuertes se ven afectados por otros problemas graves, como mala calidad de la educación, inseguridad o intolerancia a la diversidad.

Queda claro entonces que el desarrollo económico puede favorecer el progreso social pero su sola presencia no lo garantiza.

Principales hallazgos del Índice en el 2014

Nueva Zelanda es el país con mayor progreso social en 2014, seguido por Suiza e Islandia. Los siguientes 21 puestos del ranking son ocupados por países de Europa y Norteamérica (Canadá y EEUU), más Australia y Japón. Recién en el puesto 25º aparece el primer país latinoamericano (Costa Rica) y en el puesto 34º el primer país africano (Isla Mauricio).

El extremo opuesto de la escala corresponde casi enteramente a África sub-sahariana y en segundo término al Medio-Oriente y el norte de África. Entre estas 3 regiones (más el agregado de Pakistán) ocupan los últimos 30 lugares del Índice.

Respecto a los países BRICS, Brasil es el mejor posicionado (posición 46º), seguido de Sudáfrica (69º), Rusia (80º), China (90º) e India (102º). Con excepción de Brasil, los BRICS presentan un bajo desempeño en progreso social, lo que sugiere que, para China y la India en particular, el rápido crecimiento económico no se traduce aún en una mejor vida para la mayoría de sus ciudadanos.

El Progreso Social en la Región

Latinoamérica y el Caribe en términos generales denotan un progreso social relativamente avanzado en comparación a su PIB per cápita. Los países de la región disfrutan de un nivel de progreso social relativo superior a su PIB per cápita salvo por 4 excepciones: Venezuela, México, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Costa Rica es el país que mejor desempeño social (25) demuestra frente a la expectativa de su PIB (54), logrando más de 29 puntos de diferencia a favor del Progreso Social, seguido por Nicaragua con 19 puntos de diferencia entre su Progreso Social (74) y su PIB (93).

América Latina y el Caribe es la cuarta región en términos de progreso social (por debajo de Norteamérica, Europa y Oceanía), situándose por delante de las demás regiones en desarrollo. La amplitud de las variaciones de los resultados entre los países de la región es relativamente pequeña, lo que parece demostrar poca diferenciación. Los problemas de una nación por lo general son los mismos problemas del resto de los países.

Cuando analizamos los resultados en cada una de las tres áreas de progreso social podemos observar claramente que la dimensión de Necesidades Básicas es la debilidad estructural de América Latina. Esta área es la que puntúa peor de las tres en todos los países, incluso en Costa Rica que es el país de la región mejor posicionado a nivel mundial en el IPS, con un ranking de 25, seguido de cerca por Uruguay que está en posición 26.

Costa Rica puntúa 24 en la dimensión de Oportunidades, pero solamente en el puesto 42 en Necesidades Básicas, y Uruguay 18 en Oportunidades y sólo 34 en NB. Lo mismo ocurre en el Paraguay donde las Oportunidades (45) están muy por arriba que las Necesidades Básicas (90) y en Colombia (51) y (75). Esto parece indicar que la clase media y la clase alta de América Latina, con mejor y mayor acceso al poder estatal, han hecho un excelente trabajo en mejorar las condiciones para su Movilidad Social y para establecer razonables condiciones de Oportunidades, pero en detrimento de las Necesidades Básicas de la población más pobre y con pocas capacidades de negociar sus intereses.

Como ya se mencionó, el país con mayor progreso social es -al igual que en 2013- Costa Rica, quien figura en el puesto 25º a nivel mundial, seguido muy de cerca por Uruguay (26º) y Chile (30º). Los 3 países peor posicionados son: Honduras (77º), Guatemala (76) y Nicaragua (74).

Respecto de las fortalezas y debilidades específicas de la región: en el componente de “Acceso a Conocimientos Básicos”, que evalúa la alfabetización de adultos y la matriculación en escuelas, y en el componente de “Nutrición y Asistencia Médica Básica”, que toma en consideración indicadores como mortalidad materna y muertes a causa de enfermedades infecciosas, América Latina y el Caribe presentan un desempeño muy positivo.

Por otra parte, la “Seguridad Personal” es un problema crítico en la región. Entre los 15 países con el peor desempeño a nivel mundial en este componente -que mide factores como la tasa de homicidios y las muertes en accidentes de tránsito- 9 pertenecen a América Latina y el Caribe. Venezuela, República Dominicana, Honduras, México, Brasil, El Salvador, Jamaica, Colombia, Guatemala y Trinidad y Tobago, todos tienen puntuaciones especialmente bajas en temas de seguridad.

“Acceso a Educación Superior” es otro punto débil en materia de progreso social en la región. Incluso Brasil y México calificaron mal en este componente (puestos 76º y 59º para este indicador), que mide entre otros la equidad en logro educativo o el número de universidades de calidad mundial en cada país.

Índice de Progreso Social como herramienta de cambio

Entendido como un instrumento de medición de desempeño, resulta obvia la utilidad que el IPS puede prestar a las naciones. Sin embargo, su versatilidad y alcance nos permite pensar en su utilización como norte ético para todos aquellos que buscan el bienestar de las personas y las comunidades. Citamos 4 ejemplos concretos y diversos:

 


[1]: El Índice de Progreso Social es una herramienta desarrollada por Michael Porter y un equipo de colaboradores, e impulsada por la organización Social Progress Imperative, junto con la Harvard Business School, el Massachusetts Institute of Technology, Cisco, Compartamos Banco, Deloitte Touche Tohmatsu Ltd. y las fundaciones Avina y Skoll.

Envío N° 34

Fuentes

 

Licencia Creative Commons

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