Índice de Progreso Social: Latinoamérica ¿Cómo vamos?

 

La mayoría de indicadores que miden el desarrollo de nuestras sociedades se focalizan en los aspectos tangibles del crecimiento económico y dejan de lado los costos sociales intangibles y los impactos negativos provocados en el ambiente. Los estudios no contemplan datos como la corrupción, la desigualdad o la huella ambiental, aspectos que ajustarían los indicadores a una realidad que demuestra que desarrollo no necesariamente significa progreso social equitativo y sustentable.

El Índice de Progreso Social, es una respuesta a las disyuntivas planteadas, como se desprende de los siguientes datos.

De los nueve países latinoamericanos que fueran incluidos en la investigación del Índice cuatro se encuentran entre los veinte países con mayor nivel de progreso social: Costa Rica (12º), Chile (14º), Argentina (15º) y Brasil (18º), y cinco se encuentran entre los puestos 20 y 30: Colombia (21º), Republica Dominicana (22º), Perú (24º), México (25 º) y Paraguay (27º). Podemos interpretar entonces que, sin ser excelente, la situación de la región es -en términos generales- aceptable.

Conviene aclarar que ninguno de los 52 indicadores del Índice de Progreso Social hace referencia a desempeño económico. Justamente por ello ofrecemos una comparación del Índice con relación al PIB per cápita, buscando ofrecer una interpretación sobre qué tan eficientes están siendo los países para transformar las riquezas que generan en bienestar para sus habitantes. En este sentido, se observa que algunos de los países mejor calificados tienen un desempeño más bajo.

México es el único país de la región cuya performance está por debajo de la curva normal en relación a su PIB. El desempeño general de Argentina y Brasil es bueno -como denota su posición en el Índice- pero cuando se compara con sus respectivos PIB, su eficacia es inferior a la de países peor calificados como Paraguay. Finalmente, Costa Rica y Chile son los países que combinan un alto nivel de desarrollo económico con buenos niveles de progreso social.

Análisis por Área

Necesidades básicas: Responde al interrogante: ¿Tiene el país la capacidad de satisfacer las necesidades básicas de su población? El área se subdivide en cuatro componentes: a) Nutrición y cuidado médico básico, b) Aire, agua y saneamiento, c) Vivienda, y d) Seguridad personal.

En todos los países analizados el valor alcanzado para el área es sensiblemente inferior al valor general del Índice para cada país. La región está fallando en cubrir las necesidades básicas de sus habitantes.

Al desagregar el área en sus componentes, podemos observar que el que tiene nivel más bajo es Seguridad personal. No obstante, se observan debilidades importantes en relación a Vivienda en países como Costa Rica y Chile. En Paraguay, Aire, agua y saneamiento y Nutrición y Cuidado médico básico son las debilidades principales.

Estos hallazgos podrían interpretarse como una consecuencia de la debilidad que se suele percibir en Latinoamérica en relación a los estados y en particular a las instituciones encargadas de velar por la seguridad y el bienestar de los habitantes.

Fundamentos del bienestar: Responde al interrogante: ¿Existe la infraestructura e instrumentos para que las comunidades y las personas mejoren su calidad de vida? Se subdivide también en cuatro componentes: a) Acceso a conocimiento básico, b) Acceso a información y comunicación, c) Salud y bienestar, y d) Sostenibilidad de ecosistemas.

La mayoría de los países de la región presenta valores de bases de bienestar que son inferiores a su calificación en el Índice. Sin embargo las diferencias son por lo general mínimas y poco representativas.

Al desagregar el área en sus componentes, podemos observar que no hay uno que tenga los niveles generales más bajos. Aun así, Acceso a conocimiento básico aparece como el componente con valores menores en cinco de los nueve países. En segundo término aparece como debilidad la Sostenibilidad de los ecosistemas en 2 países. Los otros dos componentes se presentan como la mayor carencia en los dos países restantes.

Una vez más, las bajas calificaciones en relación a educación podrían atribuirse a la debilidad de las instituciones en los países de la región. Esta tesis parece validarse al observar que justamente en los tres países donde el Índice tiene mayor calificación (Costa Rica, Chile y Argentina) también es donde este componente presenta los valores más altos.

Por su parte, los altos valores en los componentes de Salud y bienestar y Sostenibilidad de los ecosistemas parecen denotar la “juventud” de la región en términos de desarrollo económico basado en industrialización. Este tipo de desarrollo -cuando no se realiza de manera sostenible- se suele asociar al uso intensivo de los recursos naturales y a una disminución general de la calidad de vida de la población en los países con mayores índices de crecimiento industrial.

Oportunidad: Responde al interrogante: ¿Existe un medio propicio para que cada individuo alcance su pleno potencial? Se subdivide en cuatro componentes: a) Derechos individuales, b) Acceso a educación superior, c) Libertades individuales, y d) Equidad e inclusión.

Todos los países de la región, salvo México, puntúan en esta área por encima de la calificación en el Índice de Progreso Social. La brecha entre ambos valores es particularmente amplia en 5 de los países (Costa Rica, Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay).

Al desagregar el área en sus componentes, no existe uno que destaque por tener los valores más bajos. Distinguimos no obstante a Acceso a educación superior pues tiene niveles generales muy bajos, salvo en Argentina y Chile, que se encuentran entre los mejores puntuados. Los otros dos componentes que aparecen entre los valores más bajos son Derechos individuales y Equidad e inclusión.

En este análisis en particular destacan las notas de Equidad e inclusión para Brasil y Libertades individuales para Costa Rica, pues alcanzan valores cercanos a 70 (que en ambos casos representa la segunda posición más alta a nivel mundial).

Las altas calificaciones obtenidas en relación al área de Oportunidad plantean el desafío de consolidar estos indicadores como tendencia para la región. Para ello se deberá fortalecer a las instituciones de seguridad, educación y bienestar, y ampliar el desarrollo de los derechos y libertades de los ciudadanos, para que junto con el mejoramiento de los niveles de equidad social, y el relativamente bajo nivel de desgaste de los recursos naturales, pueda construirse un futuro donde Latinoamérica se posicione globalmente como una región desarrollada a partir de un modelo económico propio, sostenible e inclusivo.

El Índice aporta información y análisis para que puedan tomarse las decisiones correctas.

Para mayor información, escribir a: incontext@avina.net

Envío N° 5

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Fuentes

 

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