La Amazonía es un inmenso territorio que ocupa la parte central y septentrional de América del Sur y abarca la selva tropical de la cuenca del río Amazonas. Esta cuenca tiene una extensión de más de siete millones de kilómetros cuadrados de los cuales cinco millones y medio están cubiertos por el bosque tropical más extenso del mundo.
Cerca del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala mundial provienen de la deforestación de bosques y la explotación del suelo, según el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). En América Latina más del 60% de las emisiones de efecto invernadero proviene de la deforestación, principalmente en la región amazónica.
Aproximadamente entre el 15 y el 18% del bioma de las nueve naciones que comparten la Amazonía ha sido afectado por la deforestación. Si el ritmo actual de deforestación continúa, en un período de 15 a 20 años el ecosistema de la región amazónica podría colapsar, se reduciría su habilidad para capturar el carbono de la atmósfera y perturbaría el patrón de lluvias en todo el continente.
La oportunidad identificada por AVINA y sus aliados es contribuir para conservar el 80% del bosque amazónico para garantizar la sostenibilidad del ecosistema y la adecuada calidad de vida de las poblaciones locales.
AVINA ha desarrollado junto con sus aliados una estrategia que busca:
Fortalecer la transparencia forestal, utilizando la tecnología para vigilar los bosques, alertar a las autoridades y al público en general sobre la ocurrencia de incendios y de actividades ilegales como la tala.
Incentivar una nueva economía ambiental, compatible con la permanencia del bosque.
Promover la valorización de las culturas y el conocimiento de las comunidades en la región.
La red Articulación Regional Amazónica (ARA), convocada por AVINA y compuesta por 24 organizaciones latinoamericanas activas en la región amazónica.
Skoll Foundation con la que tenemos una inversión conjunta de USD 6 millones, durante tres años.
Entre los desafíos que AVINA enfrenta está el desarrollar con los líderes y organizaciones locales una visión común sobre el bioma amazónico y su diversidad, alejándose de las visiones fragmentadas predominantes para fomentar iniciativas integradas.
Otro reto es conseguir el trabajo conjunto entre donantes, empresarios, la sociedad civil y las instituciones públicas para reforzar las acciones comunes, multiplicar los logros e identificar sinergias.
En 2010 AVINA otorgó US$100.000 a la Iniciativa Yasuní-ITT, fideicomiso suscrito entre el gobierno del Ecuador y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). De esa manera, AVINA se convierte en la primera organización no gubernamental en apoyar esta propuesta que busca evitar la explotación de petróleo en el Parque Nacional Yasuní, una de las áreas de mayor biodiversidad de la cuenca amazónica y del mundo. La Iniciativa es innovadora al conceder la misma importancia en términos económicos a la conservación y a la exploración. El fondo, gestionado por el PNUD, busca recaudar US$ 3.500 millones para compensar el país por no explotar los depósitos petrolíferos por debajo del suelo en la región.
En la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16), llevada a
Aproximadamente el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala mundial proceden de la deforestación de bosques y la explotación del suelo.
El 47% de la superficie total de América Latina está compuesta por área selvática.
De las 367 millones de hectáreas de bosques que forman el bioma amazónico, 67 millones ya han sido deforestadas.
Estudios indican que el bioma amazónico podría entrar en un proceso que conduzca al colapso una vez pasado el umbral del 20% de deforestación del ecosistema, una contingencia posible dentro de 15 a 20 años, si seguimos al ritmo de la última década.