Existe una conciencia creciente a nivel mundial, de que el cambio climático es uno de los problemas más importantes que enfrenta actualmente la humanidad.
Estamos superando la capacidad de carga del planeta: hoy utilizamos 50% más de los recursos naturales que la Tierra puede regenerar en el transcurso de un año. Como consecuencia, estamos entrando a una era de escasez, en la cual el cambio climático se presenta como el principal límite planetario que nos obliga a repensar la forma en que habitamos nuestro planeta.
Si bien las consecuencias del cambio climático son globales, los
Junto con sus aliados, AVINA buscar promover y articular procesos de incidencia en políticas públicas que aprovechen la resiliencia como estrategia de adaptación, incentiven modelos de Nueva Economía bajos en emisión de carbono e incorporen un abordaje transversal frente al cambio climático.

AVINA ha desarrollado, junto a sus aliados, los siguientes objetivos y estrategias:
AVINA mantiene vínculos con una diversidad de actores públicos, privados y de la sociedad civil en la región. Algunos de ellos son:
Algunos de los desafíos que AVINA enfrenta son:
Construir una visión compartida a nivel continental, que posicione a América Latina como el continente verde que en la crisis del cambio climático brinda una oportunidad para formular
Con el apoyo de AVINA, se creó la Plataforma Climática Latinoamericana (PCL), que en sus primeros seis meses logró movilizar simultáneamente cerca de 400 organizaciones, para generar diálogos nacionales en Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay. También participó en la COP 15, donde logró visibilidad a nivel global y aumentó su red internacional de alianzas.
Hacia fines del 2009, AVINA articuló la integración entre la Secretaría Ejecutiva de la PCL, ejecutada por la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA), y el consorcio ganador de la licitación
En América Latina se encuentran seis de los 17 países megadiversos del mundo —grupo de países que albergan el 70% de la biodiversidad de la Tierra— y estos son: Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela.
América Latina tiene el 47% de su territorio cubierto de bosques, que representan el 25% de la totalidad de áreas boscosas del mundo y el 57% de los bosques primarios.
La región recibe el 29% de la precipitación (un 50% más que el promedio mundial) y concentra el 30% del total de aguas continentales del planeta.
La región alberga las reservas de tierras cultivables más grandes del mundo, representando el 35% de la superficie total agrícola.
El bioma Amazónico es el bosque tropical más extenso del mundo, ejerciendo funciones de regulación del clima a nivel global.
La deforestación amazónica es uno de los mayores contribuyentes al cambio climático. Aproximadamente entre un 15% y 18% del bioma de las nueve naciones amazónicas ha sido deforestado.
Estudios de proyecciones hasta el año 2100 sugieren que entre un 22% y 62% de la superficie terrestre en países como Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Bolivia sufrirán degradación y desertificación.
Los glaciares andinos han entrado en una fase acelerada de retroceso debido al calentamiento global y al fenómeno meteorológico conocido como El Niño, estimándose que desaparecerán completamente en 20 o 30 años. Esto generará escasez hídrica en algunos países.
Uno de los efectos del cambio climático podría resultar en pérdidas significativas de fuentes de biodiversidad en regiones boscosas y tropicales de la región, entre las que se cuentan los arrecifes de corales de México y Centroamérica.
En varios países de la Latinoamérica podría producirse un aumento en la frecuencia de desastres ambientales causados por climas extremos, particularmente en Centroamérica y El Caribe, debido a los efectos de El Niño y La Niña.