Iniciativas\Desarrollo Económico Sostenible

Las empresas, campeonas del cambio social/2003

Silvia D’Agostino pensó que las 30 empresas que integran el Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER) podrían ayudar, no con grandes proyectos, sino “trabajando sobre conceptos sencillos, intentando facilitar los vínculos entre personas e instituciones”. Algo que, según Silvia, requería “revalorizar lo local, rescatar sus potencialidades, establecer prioridades y compartir experiencias y expectativas con la gente de distintos lugares”.

Las 30 empresas que integran el Consejo Empresarial de Entre Ríos de Silvia D’Agostino han ayudado a esa provincia argentina a trabajar “sobre conceptos sencillos, intentando facilitar los vínculos entre personas e instituciones”.

 

Según Silvia, esto exige “revalorizar lo local, rescatar sus potencialidades, establecer prioridades y compartir experiencias y expectativas con la gente de distintos lugares".

Estos “conceptos sencillos” han tenido un gran impacto: el CEER ha alentado a diez municipios de la provincia a llevar a cabo planes de desarrollo local. Tres de ellos han acordado adquirir únicamente bienes y servicios producidos o prestados por empresas de la localidad, lo que ayuda a crear más puestos de trabajo en la provincia. El CEER ha asistido a 16 escuelas entrerrianas en la formulación de proyectos institucionales educativos relacionados con actividades económicas.

Más de 700 personas en distintas ciudades de la provincia han asistido a los cursos de liderazgo y planes de desarrollo ofrecidos por el CEER. Estos cursos han generado nuevas ideas para la continuidad de los proyectos en marcha y para el inicio de otros.

El Consejo ha impulsado asimismo la creación de cinco cooperativas agrícolas dedicadas a la producción y el comercio exterior.

La provincia de Entre Ríos, con 1.100.000 habitantes aproximadamente, se encuentra situada entre los ríos Paraná y Uruguay, lo que la convierte en un puente natural con Brasil y Uruguay. Ésta podría ser una región rica si sus habitantes trabajaran concertadamente. El reciente colapso económico afectó tanto a la provincia como al resto del país, pero Silvia sostiene que “en tiempos de crisis, la voluntad, la creatividad y la capacidad asociativa y de cooperación son más necesarias que nunca para salir adelante”.

Las actividades del CEER han acercado a escuelas, institutos públicos de investigación, gobiernos locales y muchas otras fuerzas institucionales e individuales que, en circunstancias normales, actuarían de manera aislada. Un ejemplo de esta nueva forma de cooperación fue la participación de una gran mayoría de los actores vinculados con el CEER en el Segundo Foro Social en 2002, un encuentro que, según explica Silvia, permitió “esbozar alianzas entre comunidades sobre la base de criterios comunes económicos, geográficos, culturales y de tradición, y por las expectativas de cara al futuro”.

Silvia se maravilla de cómo han mejorado las relaciones. Recuerda que en 1998 visitó una comunidad para explicar lo que era el CEER. En esa ocasión le preguntaron con gran desconfianza “para qué venía y qué relación tenía con el gobierno”. Después de oír su respuesta le expresaron que “todo lo que se ha intentado aquí ha fracasado”.

Cinco años más tarde, los cursos del CEER no tienen cabida para más participantes y cientos de personas de distintos sectores trabajan juntas, “apostando por el crecimiento del capital social y por la capacidad de cooperación entre individuos e instituciones”.

 

Acceda a los últimos documentos recomendados.

ingresar