
Pilar Parás (Centro Mexicano para la Filantropía, Cemefi), Valeria Scorza (CEO de Fundación Avina) y Pedro Abramovay (vicepresidente de Programas de Open Society Foundations). Panel «Connecting Philanthropic Strategies Across the Americas: From Latin America, toward a shared agenda for civic space and democratic resilience», organizado por Fundación Avina, Open Society Foundations e Hispanics in Philanthropy.
La semana en Nueva York en la que se concentran la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA) y la Semana del Clima de Nueva York fue, como de costumbre, intensa. La Asamblea tuvo lugar en un momento de desafíos financieros, de seguridad y de cooperación internacional para la ONU, pero, aun así, la semana mantuvo su carácter movilizador y la presencia atenta de representantes de distintos sectores.
En el ámbito climático y durante los debates de la Semana del Clima, cobró fuerza una visión cada vez más interseccional de la emergencia climática. Se ha vuelto cada vez más difícil, o al menos ingenuo, abordar el clima de forma desconectada de otras agendas intrínsecamente ligadas a él. Es el caso de los cuidados. En desastres ambientales, como los registrados en Nepal o las inundaciones en Brasil, son las y los profesionales del cuidado quienes están en primera línea, atendiendo a las personas afectadas y buscando caminos de adaptación y de construcción de resiliencia. «La agenda de cuidados ocupa un lugar cada vez más relevante en la discusión climática. Hemos aprendido que no hay resiliencia climática sin cuidados: las personas trabajadoras de la salud y del cuidado sostienen a las comunidades antes, durante y después de cada crisis. Es hora de reconocer los cuidados como infraestructura esencial para la adaptación«, afirmó Agnieszka Raczynska, del programa de Innovación Laboral de Fundación Avina.

Panel «Frontline Defenders: Health, Worker Rights, and Care in a Changing Climate», con Prutha Vyas (coordinadora sénior de la Self-Employed Women’s Association, SEWA), Flandersia Jones, DrPH, RN (directora del consejo de la New York State Nurses Association, NYSNA), Sonia Mistry (directora de Clima y Trabajo del Solidarity Center) y Agnieszka Raczynska (gerenta del Programa de Innovación Laboral de Fundación Avina).
Otro tema destacado fue la transición energética y los minerales críticos, contexto en el que América Latina ocupa una posición central en la reconfiguración global. La región concentra cerca del 46% de las reservas mundiales de litio, el 35% de las de cobre, el 28% de las de grafito y el 23% de las de tierras raras, minerales esenciales para la cadena de las energías renovables, además de albergar nuevas fronteras de exploración y producción de petróleo y gas. Se trata de recursos estratégicos para la economía, la soberanía, la defensa nacional y la transición energética de los países. «La nueva frontera de la transición energética global está en América Latina y el Caribe. Son las decisiones de hoy las que definirán cómo se dará la nueva ola extractivista aquí. Por eso, apostamos por convergencias para duplicar el financiamiento para una transición energética justa en la región latinoamericana«, destacó Paula Ellinger, de la Dirección de Innovación Social de Fundación Avina. Según la organización, la colaboración regional en el actual contexto geopolítico puede convertirse en un motor de soberanía energética, fundamental para garantizar la sostenibilidad económica.
En distintos espacios se constató que América Latina dispone de la infraestructura y de las organizaciones para estar a la vanguardia del desafío de la transición energética. Esa capacidad instalada, sin embargo, opera en un terreno cada vez más adverso, marcado por retrocesos democráticos y por una caída pronunciada del financiamiento global destinado a la región. En este sentido, durante la UNGA y la Semana del Clima también ganó espacio el debate sobre la democracia en América Latina, donde países de la región enfrentan elecciones tensas, el estrechamiento de los espacios cívicos y dificultades de sostenibilidad y apoyo a las organizaciones de la sociedad civil. En este escenario, el nexo entre democracia, filantropía e impacto estuvo presente en diversas discusiones y paneles. «La democracia es una condición fundamental para que puedan darse las demás transformaciones que busca la filantropía, sean sociales, ambientales o tecnológicas«, comentó Anaid Alcazar, del Programa Democracias de Fundación Avina. Según ella, la proporción del financiamiento filantrópico destinada al fortalecimiento de contextos democráticos sigue siendo muy reducida, un escenario que necesita cambiar.
A pesar de los desafíos, también se observaron espacios en los que el discurso de la esperanza cobra fuerza, en contrapunto a la narrativa catastrofista que tiende a llevar a la parálisis. Los datos apuntan a favor de la posibilidad de cambio. Entre tensiones y oportunidades, la Semana del Clima de Nueva York reforzó que el futuro de la agenda climática dependerá de la interseccionalidad y de respuestas estructurales que articulen temas como clima, cuidados, energía y democracia.



