
Cambiando la forma de invertir y de generar impacto
La Banca Ética redefine el financiamiento cultural en América Latina
Antes de 2017, la banca tradicional en América Latina mostraba escaso interés en financiar proyectos culturales considerados de alto riesgo y baja rentabilidad. La mayoría de las organizaciones culturales sin acceso a crédito dependían de subsidios o aportes públicos inestables, enfrentando un entorno de escasez de financiamiento. Ante esta realidad, la entidad Banca Ética Latinoamericana (BELAT) introdujo un modelo capaz de garantizar la continuidad de cientos de organizaciones en la industria creativa, transformando el modo en que se financia la cultura sudamericana. Entre 2017 y 2024 fueron financiadas operaciones de crédito a productoras audiovisuales, centros culturales, editoriales, medios independientes y organizaciones artísticas (especialmente en Chile y, en menor medida, en Argentina, Brasil y Uruguay) cuyos proyectos, se estima, alcanzaron a más de 3 millones de personas que pudieron acceder a nuevas experiencias culturales.
Fundación Avina es inversora y cofundadora de BELAT, y desde su instauración ha venido aportando de múltiples maneras a su crecimiento y consolidación. A través de su capital social, facilitó redes de colaboración entre actores financieros, organizaciones culturales y líderes del ecosistema de inversión de impacto. Avina también favoreció la instalación de una visión unificadora en torno a la idea de que la banca puede servir al bien común y movilizar capital hacia actividades con impacto social y ambiental positivo. Finalmente, contribuyó con apoyo institucional (en especial desde la comunicación) y estratégico permanente para diseñar la entidad, amplificar su propuesta social y favorecer la captación de fondos de inversión.
Con una cartera que viene destinando un 27% de sus préstamos al sector de las industrias creativas, sobre un total de 49,77 millones de dólares para el área de «Cultura y Educación», BELAT se consolidó como el aliado estratégico del ecosistema cultural regional, articulando capital con propósito y generando resultados tangibles en inclusión, acceso y sostenibilidad. Su enfoque ético y sostenible reemplaza la ausencia o el encarecimiento del crédito en un segmento marginado por la banca tradicional y abre la posibilidad de crecimiento para empresas culturales que hoy forman parte activa de la economía real.
Al redefinir el vínculo entre cultura y finanzas, BELAT permitió que instituciones, colectivos y organizaciones culturales encontraran una vía estable y justa para su desarrollo, asegurando su permanencia y evolución en el tiempo. Ejemplos emblemáticos, como el financiamiento del Centro Cultural La Moneda en Santiago de Chile (que recibe a más de 230.000 visitantes por trimestre) o la productora cinematográfica Fábula (responsable de obras premiadas internacionalmente), ilustran cómo el acceso a capital ético se traduce en expansión cultural y sostenibilidad económica. Más allá de los montos, el impacto se refleja en comunidades que recuperan su patrimonio y públicos que acceden a más producciones de teatro, cine, literatura y música.
El valor del impacto en el desarrollo cultural generado por BELAT responde a un modelo innovador conformado por una red de más de 8.000 inversionistas conscientes, demostrando que es posible alinear rentabilidad económica con sostenibilidad cultural.


