Siete emprendimientos circulares para aumentar la resiliencia urbana

Los conceptos de “economía circular” y “resiliencia urbana” se están incorporando cada vez más a los discursos públicos en torno a la sostenibilidad y a los modelos de desarrollo alternativos. En contraposición al modelo de economía lineal, que impera actualmente y que se basa en el consumo de recursos naturales finitos para la producción ilimitada de bienes y su posterior descarte, el modelo circular plantea la disociación entre la producción y el uso de recursos naturales, la recuperación de los materiales para su revalorización, la eliminación de los residuos y la regeneración de los sistemas naturales.

Los desechos que genera la producción en una economía lineal son materias primas en una economía circular. Además, en este modelo la producción está basada en el uso de energías renovables y contempla la devolución de los materiales orgánicos a la tierra, mediante técnicas como el compostaje. En este sentido, la economía circular propone un modelo diametralmente opuesto al actual y por eso su implementación presenta grandes desafíos y requiere de acciones por parte de toda la sociedad. Desde el sector público, requiere de políticas que favorezcan la transición, pero también es indispensable que el sector productivo genere modelos de negocios circulares, que favorezcan nuevos procesos de producción y una lógica de consumo distinta.

La resiliencia urbana alude a la capacidad de personas, comunidades, organizaciones, empresas e instituciones que conforman un entorno urbano de superar las tensiones crónicas y los impactos negativos (ya sea en aspectos sociales, económicos, políticos o ambientales), permitiendo a la ciudadanía adaptarse a nuevos contextos y mantener su calidad de vida. La resiliencia urbana y la economía circular constituyen elementos centrales para el diseño de las ciudades, ya que apuntan al mismo objetivo de sostenibilidad y bienestar para la sociedad.

Un enfoque circular no solo puede hacer a las economías de la región más resilientes, sino que también puede dar mejores resultados en términos de reactivación empresarial y de empleo. Según estimaciones recientes, los modelos de economía circular pueden proporcionar un valor de 4,5 billones de dólares de aquí al 2030, evitando el desperdicio, haciendo a las empresas más eficientes y creando nuevas oportunidades de empleo.

“Los desafíos de la economía circular” en La economía circular y la resiliencia de las ciudades.

El desarrollo de modelos de negocios circulares requiere de una fuerte dosis de innovación. La iniciativa Regional de Ciudades Resilientes tiene como objetivo fortalecer los ecosistemas de resiliencia urbana, mediante la incorporación del sector privado. A través de los desafíos que implementan en la iniciativa, se busca identificar estos modelos de negocios circulares e innovadores, que permitan superar los impactos sociales, ambientales y económicos que atraviesan sus ciudades de origen. Según Marcela Mondino, directora programática de Fundación Avina, “el objetivo del desafío es contribuir a la resiliencia urbana, identificando e implementando innovaciones que contribuyan a la reactivación económica basada en el triple impacto, esto es, impacto social, económico y ambiental”.

A continuación, se presentan algunos de los emprendimientos ganadores del Desafío Ciudades Resilientes 2020 en sus respectivas ciudades y que fueron recogidos en el libro La economía circular y la resiliencia de las ciudades, publicado en 2021 y que se puede descargar libremente.

Arenas de Vidrio (Montevideo, Uruguay)

Problema: En Uruguay cada año se descartan 20.000 toneladas de vidrio que provienen principalmente de la industria de alimentos y que van a parar a los rellenos sanitarios. Paralelamente, la industria de la construcción consume enormes volúmenes de arena que se usa para la fabricación de otros materiales, como hormigón o concreto. Tan solo en Uruguay, la construcción consume 2 millones de toneladas de arena que se extrae de ríos y arroyos.

Solución: Arenas de Vidrio propone utilizar el vidrio descartado y triturarlo hasta convertirlo en arena, lo que permite reemplazar el uso de arena natural en la construcción. El vidrio es un material inerte, que no se degrada ni pierde sus propiedades, por lo que puede ser perfectamente integrado como reemplazo de la arena natural, manteniendo su estabilidad química en el tiempo.

A principios de 2021, se ejecutó el primer tramo experimental de asfalto con agregado de arenas de vidrio para pavimentar cien metros de calle en el departamento de Flores. Arenas de Vidrio trabaja en alianza con actores públicos y privados, como la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, la Universidad de la República, la Cámara de Industrias del Uruguay y Urugestión (empresa dedicada a la gestión de residuos), entre otros. Para alcanzar el potencial de escala del proyecto, es indispensable generar un circuito de recuperación del vidrio, que actualmente no existe en Montevideo.


Baldosas fabricadas con arenas de vidrio.

Merencena (Asunción, Paraguay)

Problema: La industria de alimentos genera enormes cantidades de desperdicios, orgánicos e inorgánicos. Por un lado, los residuos que quedan de la elaboración de productos manufacturados o de alimentos procesados. Por otro lado, los empaques y envases de los alimentos, que son generalmente plásticos de un solo uso que terminan descartados en basurales o rellenos sanitarios.

Solución: Merencena nació como una respuesta a la problemática que presenta la industria cervecera en Paraguay y el descarte del bagazo de cebada, su principal residuo. A partir del aprovechamiento de este insumo mezclado con frutas de estación, Merencena comenzó a fabricar barras nutritivas, dándole un valor agregado a un producto que la industria por lo general descarta o lo utiliza para generar otros productos de baja calidad.

En este marco, Merencena generó una segunda innovación tecnológica que tiene que ver con el empaque de sus barras: lograron elaborar un biopolímero a partir de las cáscaras de la fruta que utilizan para sus barras, que pronto estará listo para servir como envase. Es un material biodegradable, por lo que se puede compostar y así volver a la tierra, convertido en abono, una de las premisas de la economía circular.

Muestra del biopolímero de Merencena elaborada con cáscara de remolacha.

Shabu Shabu (Buenos Aires, Argentina)

Problema: La industria textil genera cada año 62 millones de toneladas de ropa. Uno de los residuos de la industria textil es el scrap industrial, denominación que se le da a los retazos que se generan al cortar la tela. Se trata de tela nueva, sin uso, de la que solo se recupera entre el 5 y el 15%. El resto se descarta en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto.

Solución: Shabu-Shabu es una marca que crea sus prendas utilizando un hilo fabricado con scrap industrial. A partir de un entramado hecho enteramente con fibras recuperadas, crea prendas de alta calidad, cuya resistencia es similar a la de las fabricadas con materiales nuevos. Shabu-Shabu, además, diseña sus prendas en función de un circuito de recuperación posconsumo, con la intención de recuperar la ropa usada, procesarla y reincorporarla a la industria. De este modo, además de poner en valor materiales que hoy día son en mayor medida descartados, genera un circuito de uso continuo, a partir del diseño de productos fabricados para su reutilización.

Detrás de Shabu-Shabu hay años de desarrollo tecnológico en conjunto con industriales textiles, cooperativas de recicladores urbanos de Buenos Aires y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Este desarrollo tiene un gran potencial de escala, ya que la industria textil a nivel mundial tiene un impacto ambiental enorme y aún no ha desarrollado las estrategias necesarias para mitigarlo.

Prendas fabricadas con hilo reciclado de Shabu Shabu.

Hilanda (Córdoba, Argentina)

Problema: La industria textil no solo descarta fibras en forma de scrap; el 60% de las prendas fabricadas se descartan en menos de un año de uso, para terminar en incineradores, rellenos sanitarios o vertederos a cielo abierto. En Argentina, de 53 millones de toneladas de fibras textiles que se fabrican anualmente, menos del 12% se recicla. Además, los textiles reciclados se usan para fabricar productos de menor calidad.

Solución: Hilanda es una empresa que se dedica a la fabricación de productos textiles a partir de materiales recuperados. Para ello, desarrolló el aglomerado textil, un material fabricado con retazos de tela recuperada unidos con calor y sin costura. Es un material aislante que se puede utilizar como relleno para prendas de vestir, como abrigos, u objetos, como edredones o acolchados.

Hilanda es un emprendimiento que genera oportunidades para mujeres en situación de vulnerabilidad. En especial, trabaja en colaboración con cooperativas y organizaciones de trabajadoras, con el objetivo de generar trabajo de calidad en las comunidades a nivel local. Hilanda es también un espacio de capacitación para que estas organizaciones de trabajadoras puedan profesionalizar su trabajo, estandarizar sus procesos y darle continuidad a su producción.

Trabajadoras textiles en un taller de capacitación para la fabricación del aglomerado textil.

Loopfarms (Córdoba, Argentina)

Problema: Garantizar el acceso a alimentos de calidad en las ciudades es un desafío a nivel global. En las áreas urbanas se concentra el 55% de la población mundial, que consume el 80% de la producción de alimentos. El abastecimiento de alimentos en las ciudades involucra problemáticas que tienen que ver con los precios, el transporte y la calidad de los alimentos, entre otros.

Solución: Loopfarms es un sistema de cultivo hidropónico que incorpora el uso de biogás como fuente de energía. Pero, además, las granjas hidropónicas de Loopfarms utilizan los subproductos de la producción de biogás, que son fertilizantes orgánicos y dióxido de carbono. Para esto, las granjas hidropónicas constan de dos módulos anexos; en uno se producen los cultivos y en el otro el biogás. De esta forma, el invernadero hidropónico puede aprovechar todos los subproductos que se generan de la producción de este gas.

La hidroponía es una técnica de cultivo en agua, sin sustrato, que tiene un gran potencial para la generación de alimentos en entornos urbanos. No solo permitiría garantizar el acceso a alimentos frescos y de alta calidad en ciudades, sino que disminuye el uso de tierras para cultivos, reduce la presión sobre el sistema logístico para transportar y distribuir los alimentos y hace más eficiente el uso de recursos como la energía y el agua. Loopfarms es originaria de Córdoba una ciudad que importa el 80% de los alimentos que consume su población. Los módulos de Loopfarms ocupan 120 metros cuadrados y tienen la capacidad de producir 840 kilogramos de vegetales de hoja, 6,000 kilovatios de energía renovable y reciclar 21,000 toneladas de residuos orgánicos cada año.

La propuesta de Loopfarms integra un módulo hidropónico y una planta de producción de biogás.

3Construcciones (3C) (Córdoba, Argentina)

Problema: La vivienda es una necesidad básica. No obstante, según la CEPAL, en América Latina uno de cada cinco habitantes reside en un asentamiento informal y se proyecta que esta cifra seguirá aumentando en los próximos años debido a las dificultades para acceder a viviendas formales. Además, 55% de los hogares urbanos pobres sufren hacinamiento, cifra que cobra enormes dimensiones si se tiene en cuenta que el 82% de la población en la región vive en ciudades.

Solución: La propuesta de 3C abarca múltiples dimensiones, que van desde la recuperación de residuos hasta la construcción de viviendas formales, de calidad y accesibles. 3C es una empresa dedicada a la generación de materiales para la construcción basados en plásticos recuperados. A partir de diversos ensayos, lograron crear un material de alta calidad que sirve para construir edificios y que, en el camino, permite recuperar miles de toneladas de plásticos descartados.

La tecnología de 3C es de sencilla aplicación y tiene el potencial de implementarse en todo tipo de territorio. Además, está pensada para adaptarse a los lugares en donde sea utilizada, aprovechando los saberes de los habitantes de los territorios y tomando como base su contexto social, económico y cultural. Así, 3C también es un emprendimiento social, en tanto tiene la capacidad de generar empleo local de calidad en el sector de la construcción y crear viviendas de alta calidad, funcionales y estéticas, a precios accesibles, para permitir que personas en situación de vulnerabilidad y déficit habitacional puedan acceder a una vivienda digna.

El equipo de una planta de 3C en Córdoba, Argentina, con una muestra de material recuperado ya listo para usar en la construcción.

Turny (Buenos Aires, Argentina)

Problema: Los productos de limpieza e higiene tienen un gran impacto ambiental en varios sentidos. Por un lado, en el plástico que usan para los envases con los que se comercializan, que además resultan ineficientes para su transporte y distribución. Por otro lado, consumen grandes cantidades de agua con la que diluyen los componentes activos, que, además, en muchos casos son altamente contaminantes.

Solución: Turny se dedica a la fabricación de productos sólidos para la limpieza doméstica. Se trata de pastillas efervescentes que las personas pueden preparar en sus casas agregando agua y que están envasadas en sobres compostables. Además, están fabricados con componentes químicamente seguros y biodegradables. Este diseño no solo evita el uso de envases plásticos para los productos de limpieza, sino que también hace más eficiente su logística, facilitando su transporte y distribución. También permite que los materiales usados para su envasado vuelvan a la tierra y disminuye el consumo de agua a nivel industrial.

Pastillas de limpieza de Turny.

Estos emprendimientos, cada uno en su sector específico y con sus particularidades, muestran la importancia de la innovación para avanzar hacia una economía circular, un modelo que aún no está siendo implementado en escala, pero que está dando sus primeros pasos a nivel global y constituye una alternativa sostenible para producir, consumir y vivir en el mundo de manera sostenible.


El Desafío Ciudades Resilientes es una iniciativa de BID-Lab, Fundación Avina y Resilient Cities Network con el apoyo de Citi Foundation.


Los artículos InnContext son publicaciones que permiten ampliar miradas, aportar diferentes puntos de vista y promover discusiones constructivas. Por esto, no reflejan la posición institucional de la Fundación Avina sobre el tema.

Por |2022-02-02T21:23:48+00:00febrero 2nd, 2022|InnContext|Sin comentarios
Ir a Arriba