
Mejora en la gobernanza de los bienes comunes hídricos
En Costa Rica, miles de personas de comunidades rurales mejoran su acceso al agua.
En los pueblos de las zonas rurales de Costa Rica el agua es un recurso inseguro, tanto por la dificultad que implica muchas veces obtenerla, como por los riesgos para la salud al beberla. Para mitigar estas situaciones las comunidades organizaron las Asociaciones Administradoras de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (ASADAS), pero carecían de algunos instrumentos y competencias esenciales para operar adecuadamente los sistemas de acueducto que tienen a su cargo, como la capacidad para realizar estudios ambientales, para asesorar al personal técnico de operación y mantenimiento, para reparar la infraestructura, para acceder a herramientas de gestión diversas y mejorar las competencias de administración. Esto limitaba un servicio continuo y de calidad a las comunidades.
Para escalar el modelo de las ASADAS, Fundación Avina impulsó la creación de los Centros de Sostenibilidad (CS), también conocidos como Centros de Atención Integral (CAI), con la finalidad de mejorar el servicio y el modelo de negocios sin fines de lucro que las sostiene. Avina trabaja articuladamente con entidades públicas para el desarrollo y la puesta en marcha de esta estrategia, aportando su marco de actuación, que son los procesos colaborativos, y su visión acerca de la gobernanza de los bienes comunes. Además, canaliza financiamiento y acompañamiento a través de la transferencia de conocimientos, aportes estratégicos orientados a mejorar la operatividad y capacitaciones en habilidades blandas, entre otros.
Aproximadamente 345 000 personas que habitan en 259 comunidades rurales en Costa Rica mejoraron su acceso al agua y saneamiento gracias a la ampliación de la oferta de servicios profesionales que reciben las ASADAS por parte de los CAI.
Los CAI que incorporaron nuevos servicios son la Unión de Acueductos de la Zona Norte-Norte (UANN), el Centro para la Sostenibilidad del Agua en el Atlántico (CESAGUA), el Centro de Asistencia Integral para la Sostenibilidad del Agua (CAISA), la Federación de Acueductos Huetar Norte (FASHUN), la Liga Comunal del Agua (LCA) y la Unión de Acueductos de la Península (UNAPEN). Estos centros sumaron 14 nuevas prestaciones, entre las que se encuentran servicios de control de calidad de agua, rehabilitación de infraestructuras deterioradas, campañas de reforestación, desarrollo de estudios ambientales y diversas capacidades de administración. Estos servicios se brindan al costo de operación, lo cual garantiza su sostenibilidad y, al mismo tiempo, su accesibilidad por parte de las ASADAS, pero los CAI también ofrecen servicios gratuitos, como capacitaciones y asesorías.
De esta manera, las ASADAS mejoran la gestión de un bien común vital al disponer de las competencias y los instrumentos operativos necesarios para brindar un servicio de calidad a las poblaciones. Actualmente, Costa Rica tiene una población rural de 930 000 personas, según datos del Banco Mundial, y esta mejora alcanza al 37% de esa población.
Esto implica un avance en términos de organizar a las comunidades para ampliar sus capacidades para garantizar un derecho humano como lo es el acceso al agua.


