El derecho a vivir libre de explotación requiere de articulación entre sector público, empresas y sociedad civil
Alrededor de 25 millones de personas en el mundo son víctimas de trabajo forzoso. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo define como una forma de explotación en la que una persona es sometida contra su voluntad, bajo coerción, amenazas, engaños o abuso de poder, para realizar algún trabajo, y, además, no tiene la posibilidad de negarse ni escapar de la situación.


