
El martes 25 de agosto, nuestra CEO, Valeria Scorza, participó en Generosidad Sin Fronteras, uno de los principales encuentros sobre la cultura de la donación en América Latina y el Caribe, organizado por GivingTuesday. El evento virtual reunió a organizaciones de la sociedad civil, fundaciones, universidades, empresas y liderazgos que trabajan en la promoción de la generosidad y el impacto social en la región.
Valeria participó en la plenaria de cierre, titulada «Abundancia en lugar de escasez, el futuro de la filantropía», junto a Asha Curran, CEO de GivingTuesday. La conversación partió de un diagnóstico compartido: el sector social atraviesa un momento de restricción de recursos y presión sobre el espacio cívico, pero la respuesta a ese escenario no tiene por qué basarse únicamente en la narrativa de la escasez.
«Estamos viviendo un momento de escasez, y eso es real. Los recursos están disminuyendo y el espacio cívico está bajo presión. Las organizaciones y comunidades están siendo llamadas a responder a un escenario cada vez más incierto, con menos recursos. Esa es nuestra realidad, y no debemos minimizarla. Pero también debemos tener cuidado, porque no podemos permitir que la escasez se convierta en la única historia que contamos sobre nosotros mismos y sobre el futuro que queremos construir», señaló Scorza.
Para Valeria, América Latina es también una región de abundancia extraordinaria, de conocimiento, creatividad, solidaridad, relaciones de confianza y capacidad de organización comunitaria. Un ejemplo de esa capacidad de construir a partir de la conexión es MapBiomas, una red colaborativa que combina tecnología satelital, conocimiento científico y conocimiento local para producir datos y mapas ambientales abiertos. Lo que comenzó con un grupo de organizaciones que reunió ciencia, tecnología, conocimiento local y relaciones de confianza creció hasta convertirse en una red colaborativa con más de 250 organizaciones y más de 75 científicos, en 17 países del Sur Global. Juntos, producen una inteligencia ambiental compartida que contribuye a proteger bosques, gestionar recursos naturales y apoyar mejores decisiones, generando información que ninguna de las organizaciones podría producir por sí sola. Fundación Avina apoyó la articulación inicial de la red y hoy trabaja en alianza para expandir el proyecto a diversos países del Sur Global.
«Para mí, eso es abundancia. No se trata de abundancia porque una institución tenga todo lo que necesita, sino porque, cuando conectamos aquello que tenemos, pueden surgir nuevas posibilidades. Por eso la imaginación importa. En tiempos difíciles, la imaginación no es un lujo, es parte de la manera en que construimos el futuro», afirmó.

MapBiomas es una red multiinstitucional que produce mapas anuales de cobertura y uso del suelo.
Filantropía, democracia y el poder de las redes
La conversación también abordó la relación entre filantropía, participación y democracia. Para Valeria, la manera en que se distribuyen los recursos influye en quién participa, quién tiene voz, qué conocimientos se valoran y quién establece prioridades y toma decisiones. «Las arquitecturas de financiamiento también moldean las relaciones de poder, y es en ese punto donde la generosidad se conecta profundamente con la democracia», afirmó.
En ese contexto, Scorza defendió la necesidad de ir más allá de una visión de resiliencia basada solo en la supervivencia de las organizaciones, y pensar en un espacio cívico con vitalidad, capaz de imaginar, organizarse y moldear el futuro. «La vitalidad no surge simplemente haciendo que cada organización sea individualmente más fuerte, surge del fortalecimiento del tejido que nos conecta», destacó.
El trabajo reciente que Avina realizó con RACI ofrece, según Valeria, una evidencia de esta dinámica. En un estudio realizado con 73 espacios colectivos de la sociedad civil en 34 países, dos tercios reportaron haber enfrentado recortes presupuestarios. Aun así, una de las respuestas más frecuentes no fue el aislamiento, sino la búsqueda de alianzas, redes y espacios colectivos más fuertes, creando condiciones para que las organizaciones se reinventen, repiensen sus formas de actuación y se reorganicen.
Para Asha Curran, esa capacidad de conexión también implica ampliar la propia definición de generosidad. A lo largo de casi 15 años acompañando movimientos de GivingTuesday en distintas partes del mundo, ella observó que la generosidad frecuentemente aparece en espacios que no solemos medir ni siquiera reconocer como donación.
«Por lo tanto, la abundancia no se trata solo de encontrar más recursos, es también un cambio de mentalidad. Se trata de finalmente ver los recursos, las relaciones, la creatividad y la generosidad cotidiana que ya estaban presentes todo el tiempo, y luego construir la infraestructura necesaria para conectarlos», comentó.
Es justamente en este punto donde convergieron los aportes de Asha y Valeria. En el contexto actual de desafíos simultáneos que atravesamos, la abundancia significa reconocer y conectar los recursos, conocimientos, relaciones y capacidades que ya existen.




