Por Published On: octubre 28th, 2025Categorías: NOTICIAS3,7 min read

El 29 de octubre se conmemora el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, y busca visibilizar la importancia de los cuidados y su papel clave en la igualdad social y de género, el desarrollo económico y la construcción de sociedades resilientes e inclusivas.

Para dimensionar su impacto, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), si el trabajo doméstico y de cuidados se contabilizara, representaría más del 20% del PIB en América Latina y el Caribe. Esto muestra que los cuidados son una infraestructura esencial pero invisible, sostenida principalmente por mujeres, quienes dedican tres veces más tiempo que los hombres a labores no remuneradas, según ONU Mujeres.

“Priorizar el cuidado de las personas y el planeta es una urgencia estratégica por su impacto simultáneo en tres de las crisis más graves de nuestros tiempos: la desigualdad, la erosión de la democracia, la crisis climática, apostando por un futuro más justo y sostenible para todas las generaciones.”
Valentina Zendejas, Responsable País México – Fundación Avina.

Desde Fundación Avina, reconocemos que los cuidados atraviesan todas las dimensiones de la dignidad humana y del cuidado del planeta. Por ello, integrar una perspectiva de cuidados en todas nuestras agendas e impulsar cambios de la mano de nuestras aliadas, que nos vayan acercando hacia sociedades de cuidados, es una de nuestras prioridades. Estas son algunas de las intersecciones que consideramos fundamentales:

Los cuidados y acción climática
Las crisis climáticas intensifican las desigualdades existentes, y los cuidados no son la excepción. En contextos de desastres naturales o escasez de recursos, por ejemplo, las infraestructuras de cuidados se ven trastocadas, lo que multiplica e intensifica las tareas de cuidados, recayendo principalmente en mujeres. Por ello, la adopción de una acción climática que incorpore el cuidado forma parte de la resiliencia climática de una comunidad.

La “doble jornada” para las mujeres
La inequitativa distribución del trabajo de cuidado con base en la división sexual del trabajo y los roles de género tradicionales ha implicado una sobrecarga de trabajo para las mujeres y las niñas. Esta carga adicional limita su acceso a oportunidades laborales, educativas y de participación política. Reconocer esta realidad es esencial para diseñar políticas que promuevan la corresponsabilidad social y la equidad de género en todos los ámbitos.

Trabajo digno
Las trabajadoras del cuidado remunerado —como trabajadoras del hogar, cuidadoras de personas mayores, de personas enfermas o de infancias— suelen enfrentar condiciones laborales precarias, sin acceso a seguridad social ni derechos laborales plenos. Avanzar hacia condiciones laborales dignas sigue siendo un desafío pendiente para reducir las desigualdades sociales y de género.

La deuda histórica de sistemas de cuidado integrales
La ausencia de sistemas de cuidado integrales perpetúa la desigualdad de género y las desigualdades sociales al generar un déficit de cuidados suficientes y de calidad para las personas que los requieren. Es necesario avanzar en la construcción de modelos corresponsables, donde el Estado, el sector privado y las comunidades compartan la responsabilidad del cuidado.

Atender la agenda de los cuidados requiere una transformación sistémica. Estas son algunas acciones clave para avanzar en esa dirección:

  • Reconocer el cuidado como trabajo, derecho y pilar de la sostenibilidad de la vida.
  • Redistribuir responsabilidades entre el Estado, las familias, el mercado, las comunidades y entre hombres y mujeres.
  • Reducir el tiempo y la carga desigual de cuidado, ampliando servicios públicos y políticas de tiempo.
  • Recompensar con trabajo digno, protección social y salarios justos a quienes cuidan.
  • Representar a personas cuidadoras y movimientos sociales en las decisiones que las afectan.
  • Reorganizar la economía y las políticas públicas para poner la vida al centro, no el lucro.
  • Resignificar el cuidado como práctica colectiva, ecológica y de interdependencia.
  • Reparar las desigualdades históricas de clase, género, raza y territorio que sostienen la división sexual del trabajo.

Sigamos impulsando esta conversación y las acciones necesarias para construir sociedades más equitativas y justas. Desde Fundación Avina continuamos promoviendo transformaciones junto a diversas alianzas que comparten esta visión, como Climate and Care Initiative, Unidas, Aguas Comunes, Periplo Chile y SURGE, entre otras.